Que tengas fe

27/01/2012

Cuarto domingo Tiempo Ordinario B (29/1/2012)

Reflexión sobre el Evangelio de san Marcos 1, 21-28

Cafarnaúm

En el evangelio de hoy, como en el Evangelio del domingo pasado, estamos todavía en la ciudad de Cafarnaúm.

Pero, no estamos más a orillas del mar, donde Jesús llamó de entre los pescadores a sus primeros discípulos (¿se acuerdan?). Esta vez estamos en la sinagoga, donde se escucha y se reflexiona la Palabra de Dios. Donde se aprende la fe para poderla vivir después también afuera de la sinagoga.

El evangelista Marcos, que nos acompaña este año en las lecturas dominicales, según las fuentes, acompañaba durante su vida terrenal al apóstol Pedro, cuya casa se encontraba justamente cerca de la sinagoga.

En la sinagoga de Cafarnaúm el Maestro Jesús dio una espectacular lección sobre la fe. Tan fuerte lección que todos estaban asombrados de su enseñanza. Se dieron cuenta de que hablaba diferente a los escribas. No teóricamente, sino existencialmente. No con la hipocresía o mediocridad, sino con la autenticidad y autoridad. Las palabras y las obras de Jesús están en perfecta sintonía. Él habla verdaderamente de la vida y de lo más importante en la vida.

Su predicación y su homilía no permiten bostezar ni dormir. Ella despierta y entusiasma. Porque él tiene algo muy importante para decir. El anuncia el Reino de Dios, es decir la victoria definitiva del bien sobre el mal. Y eso que promete, Jesús lo realiza.

Entre el bien y el mal

Vamos a ver cuales son las palabras que hacían eco entre los muros de la sinagoga, centro de la religiosidad del pueblo, y también en los pensamientos y en los corazones de los espectadores, como en el centro del hombre.

Marcos no nos dice cual era la lectura del día cuando se reunió la comunidad. Él es muy sintético, no gasta el tiempo y el espacio para la introducción, va directamente a lo esencial e importante.

Nos presenta el diálogo entre un hombre con espíritu impuro y el Dios-hombre lleno de Espíritu Santo. Se trata entonces de un diálogo entre el mal y el bien que concluye con una orden: “cállate”, dirigida al mal.

No entro aquí en la reflexión sobre las posesiones del diablo, más quiero hablar de una lucha interior que ocurre en cada hombre. El Señor en una parábola dijo que en el campo crece al mismo tiempo el trigo y la cizaña, refiriéndose a los hombres buenos y malos. Análogamente podríamos decir que en cada uno de nosotros a menudo conviven al mismo tiempo las cosas positivas como virtudes y buenos propósitos y las cosas negativas como vicios e imperfecciones.

Jesús insiste hoy para decidir entre el bien y el mal. Él no quiera que convivan en nuestra alma ambas. El corazón dividido está enfermo. Por eso nos invita a ser maduros y serios en las cosas serias como es nuestra vida terrenal y la vida eterna misma. Por eso hay que renunciar al camino del mal, sobre todo del pecado, y elegir el camino del bien y de la vida sana y santa.

 

Que tengas fe

En el lapso de dos semanas escuchamos dos semejantes y significativas preguntas: “¿Que quieren?” hecha porJesús y la pregunta “¿Que quieres?” hecha a Jesús en el evangelio de hoy.

Y Él contesta claramente lo que quiere: quiere que tengas fe. Y que tu fe sea libre de la influencia de los demonios que quieren mezclarse con una cosa tan preciosa como es la fe.

Después de la invitación a creer en El, hoy Jesús nos enseña como creer en El.

Vamos a analizar las palabras que pronuncia el hombre a través del cual habla el espíritu impuro y sacar el mensaje para nuestra fe, para la propia liberación y purificación.

En primer momento él dice “¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno?”

Es una fe hipócrita en la cual reconozco que Jesús quiere algo de mí, pero me opongo. Es “demoniaco” saber que Jesús quiere entrar en mis pensamientos y en mis sentimientos, cuidar y acompañar mis pasos, pero tenerlo a la distancia, lejos de la propia cotidianidad. De manera semejante reacciona el mundo cuando quiere marginar o sofocar la voz que invita a la justicia y a la paz, a la solidaridad y a respecto de los derechos humanos, diciendo que los principios de la fe y de la moral, que son fundamentales principios humanos, deben quedarse en el interior de las sacristías y no influir en la vida pública.

Esa es la primera lección: la fe solo de palabras no es fe. Soy creyente solo si permito y acepto que Jesús entre en mi vida, y no se quede lejos de ella, empezando a vivir con El y por El todas las cosas y situaciones de mi vida, desde las más sencillas hasta las mas grandes. Desde los temas de los cuales hablaré con mis amigos tomando el café o los diarios o sitios del internet que voy a visitar, hasta las decisiones y compromisos que deciden mi propia vida y la vida de otras personas.

El segundo comentario del espíritu impuro es: “¿Has venido para acabar con nosotros?”

La fe con un demonio interior es una fe que siente a Dios como un rival y una competencia, como uno que con sus mandamientos esclaviza mi libertad y no uno que con los mismos mandamientos del amor me protege y libera de mis esclavitudes y de mi egoísmo, uno que limita mi vida y no uno que da la vida en plenitud.

Y en fin el espíritu impuro afirma: “Ya sé quién eres: el Santo de Dios.”

Es un ulterior aspecto de la fe falsa: conocer las verdades de la fe, pero no darles el pleno sentido del intelecto y de la voluntad. Saber el Evangelio con la mente pero no vivirlo con el corazón. Es como frecuentar los lugares del culto, profesar perfectamente las palabras del ‘Shema Israel’ en el caso del hombre en la sinagoga, o del ‘Credo’ en la iglesia en nuestro caso, pero evitar u olvidarse del necesitado en el alma herida o cuerpo hambriento que cruza mi camino como el extranjero que bajaba de Jerusalén a Jericó. No basta conocer a Jesús para creer, eso hacen también los demonios. Jesús nos enseña hoy que creer significa conocer, confiar y amar.

Que brille tu fe

Es la verdad y la realidad Cristo que ha venido para acabar con nuestra convivencia con el mal, con nuestras mascaras y mentiras. Ha venido para acabar con la vida ilusa, insuficiente y moribunda. Y al inicio de esta año 2012 nos da la posibilidad del nuevo inicio para nuestra vida, con más entusiasmo, con más alegría. En la libertad verdadera y en la santidad deseada. Con una fe más firme y más auténtica.

Y al final, tal vez por el influjo de este inmenso calor veraniego, me vienen a la mente otras palabras de Jesús: “Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo” (Mt 5,16).

Que nuestra fe no sea como el sol invernal, tan tímido y débil, que permite el frio y el hielo, sino como este sol en el Paraguay que da el calor en abundancia y todos se dan cuenta como es fuerte. Que la fama de Jesús se difunda por todas partes donde pasas.

Claro, ese sol me sirvió en este caso solo como una imagen y no es la expresión del deseo que no lleguen los días mas fáciles para los trabajadores del campo, para todos los que viajan… y sí claro, también para la naturaleza que espera la lluvia como nuestra alma la gracia de Dios.

Querido hermano, que tengas una buena semana llena de bendición de Dios, y que tus ojos de la fe reconozcan en cada día sus obras maravillosas y su amor inmenso para ti.

 Pbro. Mislav Hodzic

Un comentario para “Que tengas fe”

  1. Beni Dice:
    27/01/2012 às 14:01

    Muchas Gracias, P. Mislav, por esta hermosa reflexión. Que Dios nos ayude y dé su gracia para que seamos luz y fuego de paz y amor en nuestro mundo de hoy. Que seamos esa pequeña llama en las manos de Nuestro Dios y que ilumine a otros/as a querer seguirlo y estar con Él.
    Paz y Bien!

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