Los sueños son lindos en la telenovelas; pero en la vida real; los caminos no están preparados
La urgencia de nuestros días nos hace pensar exactamente en la urgencia del amor. Cuando el sentimiento está presente entre dos personas es común la necesidad inmediata de decir: “Yo te amo”. Algunas personas dicen: “¡Que locura! Eso no es amor”, otras dicen: “Porque esperar, si yo
amo lo digo!”.
Evaluar nuestros sentimientos y todas las implicaciones que envuelve nos hace pensar que los caminos para el amor nunca son o están preparados, pero, sin duda, pasa por nuestra madurez.
La madurez biológica no siempre está relacionada con la madurez psicológica. Las expectativas de los padres no siempre serán cumplidas en los deseos de los hijos. De la misma forma, lo que fue vivido en el pasado no siempre será válido para las experiencias actuales.
Los griegos decían que amor es “una cuestión de despertar para la vida” y, con eso, ni todos despiertan a la vez, ni esperan las mismas cosas o se satisfacen con las mismas cosas.
Cuando aceleramos el proceso del amor, a menudo, “matamos” este sentimiento. Es por eso que las personas no pueden casarse porque los padres están sorprendidos, porque las familias se llevan bien o porque el novio(a) tiene o no un cierto estatus, o un tipo de estudio.
El amor requiere de tiempo, de conocimientos – reconocer lo que me gusta-, de mis limitaciones y de la limitación del otro. El amor es como una construcción: escogemos el terreno, las fundaciones y la base para que la obra sea realizada, los ladrillos van ser puestos uno a uno, hasta que la casa este cubierta y todo en el interior este finalizado. Después vendrán los jardines, los detalles, los cuidados.
Es por eso que el amor no puede ser urgente: una casa hecha con prisa, con materiales de calidad inferior, puede caer antes del tiempo. Imagínese si los ladrillos de esta casa, que es el amor, fueran asentados con agua y arena?
Los sueños son muy lindos en la telenovelas, pero, en la vida real, los caminos no están preparados. Los caminos de una pareja se hacen por el descubrimiento de las alegrías y las tristezas que los dos pueden vivir. Esto se hace también por la capacidad de reconocer en el otro aquel que me hace feliz, teniendo en cuenta que no es la única persona del mundo que me hace feliz, pero que me completa en una parte de la vida, que es mucho más que solo una persona o un único motivo.
“El Reino de los Cielos es como un tesoro escondido en un campo. El hombre que lo descubre, lo vuelve a esconder; su alegría es tal, que va a vender todo lo que tiene y compra ese campo”(Mt 13-44), es por eso que el amor exige dedicación y decisión.
Si todavía no estás preparado para eso, creo que es hora de pensar si no es tiempo de conocerse a sí mismo para vivir el amor, pero tampoco esperes que este 100% listo para vivir, porque la perfección no existe, sobre todo cuando hablamos de seres humanos.
Y recuerda: para todo existe un tiempo: amor, afectividad, sexualidad, cada uno debe y necesita aceptar su tiempo, incluso para que las experiencias fuera del tiempo y equivocadas no se convierta marcas negativas en el futuro.
=> Amar es construir alguien querido
Elaine Ribeiro
Psicologa de Canción Nueva









