Todos en algún momento de la vida hemos sentido miedo a algo, sin embargo cada uno de nosotros lo enfrenta de maneras distintas, y eso ¡determina nuestro futuro!.
Hay quien por ejemplo con el miedo se paraliza, lo cual limita significativamente sus alternativas, hay quien opta por ignorar por completo el objeto fuente de su miedo como si este no existiera, mientras el miedo sigue estando ahí con una fuerza cada vez más fuerte, y hay quienes deciden enfrentarlo.
El miedo termina en el momento justo en el que decidimos enfrentarlo, en el instante en el decidimos ponernos de frente a él con todas nuestras virtudes por delante, el miedo termina, pero ¿Por qué?
Bueno, pues esto tiene que ver con que nos hemos puesto en “acción”, lo cual es sumamente importante, hemos decidido actuar a favor de nosotros enfrentando aquello que obstruía de alguna manera nuestro camino. Cierto es que muchas veces sentimos que es demasiado el miedo que sentimos como para poder enfrentarnos a él, sin embargo hay que tener presente que cuando permanecemos sin movimiento, sin reacción frente a algún acontecimiento lo que ocurre es que nuestro sistema comienza a debilitarse, nuestra creatividad y todas nuestras posibilidades también y lo de afuera comienza a tener más fuerza que nuestros elementos internos por lo cual el miedo pareciera ser más grande, pero cuando nosotros nos ocupamos de toda nuestra persona podremos enfrentar todas las cosas de la vida de tal forma que difícilmente podrá existir algo que obstaculice de manera significativa nuestro camino.
Fuente: ALMAS









