Ese asunto llamado amor

08/06/2011

¿Qué significa amar? Pensadores, comunicólogos, filósofos y todo tipo de personas se han formulado muchas veces esta pregunta. Con palabras diversas, muchos coinciden en una misma respuesta. Amar es ver en la

amordentro
persona amada un otro yo, alguien a quien se coloca por encima de uno mismo, con el que se desea estar unido por siempre, cuyo bien importa sobremanera, al que se desea agradar en todo y, por lo mismo, se está dispuesto incluso a dar la vida.

Sin embargo, la experiencia nos demuestra que, a nivel de cancha, a veces amar no es fácil. En ocasiones amar es muy difícil… muy difícil.

El ser humano es sumamente complejo. Somos muy complicados, y hasta la persona más pulcra hay momentos en los que huele mal. No existen hombres ni mujeres perfectos y la convivencia frecuente nos pone en contacto con las miserias que todos arrastramos y despierta en nosotros la molestia por todo aquello que lo que nos molesta.

Virtudes como la paciencia, la comprensión, la tolerancia, el perdón y muchas más son fundamentales cuando lo único que nos viene a la cabeza es desaparecer nosotros o hacer desaparecer al otro.

Sin duda, la belleza física, cuando existe, puede ayudar a superar las pruebas, pero ésta suele pasar a ocupar un lugar de menor importancia cuando llegamos a hartarnos de las manías del psicópata maniático que todos llevamos dentro.

Es mentira lo que dice aquella hermosa canción: “No soy nada, yo no tengo vanidad…”. Somos vanidosos y egoístas. Pero no todo está perdido. También tenemos muchas cosas buenas. El hartazgo nos lleva a cargar las tintas en lo que calificamos como negativo, y la única forma de superarlo es ejercitando la razón.

Con frecuencia nos convendrá recordar lo que les debemos a aquellas personas: cónyuges, padres, hijos, amigos al igual que Los compromisos que tenemos con ellos, pues cuando estamos airados se nos olvidan muchas cosas.

Por otra parte está el asunto del cansancio y de los demás malestares que suelen presentarse a veces sin motivo alguno.

Amar no es tan costoso cuando, llegada una hora, se puede dejar a la novia en su casa para volver a verla cuando se pueda… y se quiera; si no es obligado darle ciertas cantidades de dinero; ni acudir a “sus” reuniones familiares; o a las juntas de padres de familia. Es decir, cuando la persona amada no tiene en justicia tanta capacidad de exigir lo que estaríamos obligados a darle estando casados.

Por eso ahora hay tantos jóvenes que prefieren no comprometerse en matrimonio. Lo cual puede ser una manifestación de cobardía o una muy profunda y arraigada incapacidad de servir ejercitándose en el sano olvido de sí mismo para darse a los demás. Y todo ello supone un grado de madurez que no se da por el simple paso de los años, sino por un ejercicio consciente, libre y voluntario de actitudes positivas.

Alejandro Cortés González-Báez

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