El hombre es por sí mismo libre , es libre de elevar su espíritu o devaluarlo, es libre de traspasar barreras o poner muros, es libre de abrazar o ser indiferente, es libre de amar o destruir.
Parece ser entonces que el ser humano tiene una responsabilidad muy grande, para consigo mismo y con las personas que lo rodean. A pesar de que la libertad es una virtud, si no se utiliza correctamente se puede convertir en un obstáculo para nuestro desarrollo y condenarnos al estancamiento.
Muchas veces por miedo a ser lastimados o heridos, decidimos poner muros frente a nosotros, los cuales creemos que de alguna manera nos protegen, sin embargo no es así. Estos muros no solo nos alejan de los demás, sino que además nos alejan de nosotros mismos, nos alejan de quien verdaderamente somos, y es justo cuando nos podemos perder en el camino.
Algunas otras veces de manera inconsciente vamos cargando los enojos y agresiones que la gente en algún momento nos hicieron, si darnos cuenta que estos no iban dirigidos a nosotros, sino así mismos. Sin embargo el cargar con estos asuntos inevitablemente tiene consecuencias de peso que nos afectan ya que nos aíslan, nos duelen, y lo más peligroso de todo es que en algún momento nos “la podamos creer”, podamos creer que todas esas agresiones y son ciertas y van dirigidas hacia nosotros.
Más o menos así es la dinámica dela agresión y el perdón . Entre más violencia generen mis actos o mis palabras , más me alejo de los demás y de mi mismo, eso limita y afecta mis relaciones, mi desarrollo, mi manera de pensar y mi manera de manejar mis emociones.
Ante todas estas barreras que vamos colocando inconscientemente por la vida, existe una gran salida y esa es el “Perdón”.
Pedir perdón o perdonar a alguien presente o ausente, nos libera de las ataduras terrenales, y nos coloca en un plano elevado de conciencia, en donde nuestra mente no es quien domina sino nuestro espíritu, y a través de esté podemos trascender de manera insuperable.
El perdón nos da la llave más grande hacia los secretos más profundos de nuestro corazón, permite que el amor se manifieste en todas sus modalidades limpiando las raspaduras, y sanando las heridas, reparando los daños e inyectando la energía suficiente para trascender y elevarse.
Fuente: ALMAS











24/06/2011 às 10:06
Hola gracias por compartir esta reflexión conmigo, yo también creo que el perdón sana, en primer lugar al que lo da, pero también he visto que a quien se lo das, aunque ni siquiera lo sepa tambien queda se va sanando quizá por no llevar mas cargas de las que ya lleva se va aligerando y aveces logra ver mas haya de el mismo.