La experiencia de la sexualidad

25/05/2011

La sexualidad no permanece localizada solo en las zonas erógenas

El Papa Pablo VI, en la Encíclica Humanae Vitae (1968), explica el verdadero significado de dos grandes realidades de la vida matrimonial: el amor conyugal y la paternidad responsable.

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El amor conyugal tiene sus características: plenamente humano, total, fiel y fecundo. Este amor conyugal nos trae la fecundidad, la capacidad de engendrar vida, tener hijos e hijas, porque es una relación interpersonal auténtica. La fecundidad, por lo tanto, es el fruto de amor conyugal y plenamente humana, por eso mismo es espiritual y sensible. Es la comunión íntima de toda la vida.

El Papa Pablo VI afirma además: “Todo y cualquier acto matrimonial debe respetar su bondad intrínseca propia que contempla la dimensión de la unión (comunión de vidas) y la dimensión pro creativa (capacidad de engendrar vidas)”.

La maternidad y la paternidad responsables no deben ser reducidas al simple acto pro creativo de engendrar hijos, sino de verlas como un todo a partir de las características del amor conyugal.

La vida conyugal pasa por varios niveles de amor- el biológico, el eros, la amistad – hasta alcanzar el nivel más profundo, que es el ágape, el amor de entrega (donación). La maternidad y la paternidad tienen que presentar características de respeto y solidaridad, donación.

El discernimiento y la decisión de cuántos hijos y cuando van a tenerlos es una decisión personal, tomada ante Dios.

El Papa Juan Pablo II, en la Exhortación Apostólica Familiaris consortio (1981) , destaca, de forma decisiva, la apertura amorosa recíproca de la pareja, que los conduce a una apertura amorosa, capaz de engendrar hijos, teniendo como meditación el aspecto sexual.

La sexualidad no permanece localizada solo en las zonas erógenas, está en el todo del sujeto, en cuanto ser corpóreo. La unión sexual física entra como un elemento constitutivo de la propia manera de ser hombre y mujer y de su amor conyugal. No es una mera mediación.

La búsqueda de un criterio ético es una búsqueda antropológica por la realización personal y por la manera apropiada de relacionarse el  uno con el otro.

La vivencia de la sexualidad de acuerdo con los valores cristianos es dar una respuesta al llamado de Dios por medio de una vida digna y creativa.

Padre Mário Marcello Coelho

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