Sabe perdonar aquel que aprende a amar
¿El perdón es una escuela? Si partimos del principio que en una escuela se aprende: ¿Saber lo que es? ¿Y cómo hacer? Entonces digo que “si”, el perdón es una verdadera escuela de formación continua. Con las lecciones que se aprenden en la vida diaria y no con teorías.
El perdón no es un sentimiento, es una decisión. Exige de nosotros una actitud que nos “arranca” el corazón, disminuye nuestro orgullo y derrumba nuestras razones. Seguramente no es olvidar el hecho o la persona que te haya hecho daño. Aunque quieras hacerlo no lo consigues. Perdonar es poner en medio tuyo y de la persona que te hizo daño al Maestro del perdón y del amor. Sabe perdonar quien aprendió a amar.
¡Es posible perdonar!
En el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, en el numero, 595, tenemos esta instrucción: “Rezar, aún si para el hombre parezca imposible cumplir esta exigencia., (el perdón) el corazón que se ofrece al Espíritu Santo puede, como Cristo, amar hasta el extremo del amor, transforma la herida en compasión, transforma la ofensa en intercesión. El perdón participa de la misericordia divina y eso es un punto alto de la oración cristiana” (conf. CIC 2840-2845-2862
Puedo creer eso cuando contemplo las historias de la vida, como la tuya y la mía. Llenas de ejemplos de superación, en las cuales el perdón parecía imposible de ocurrir, pero sucedió. Un padre que perdió a sus dos hijas, por ejemplo, y perdonó al asesino, podría ser tú o yo.
¿Quien no conoce una historia así? Es probable que alguien conozca, o tú mismo has pasado por situaciones semejantes, o muy parecidas, pues las situaciones de la vida acaban siendo una clase, en que somos invitados a vivir las enseñanzas del perdón o salir de la clase y enfrentar las consecuencias de no aprender. Son historias reales, de personas reales; ¿qué las hace ser distintas? En aquella escuela del perdón, que están inscritos.
“Pedro se acercó con esta pregunta: Señor, ¿Cuántas veces tengo que perdonar las ofensas de mi hermano? ¿Hasta siete veces?” (Mt 18-21).
Aquí está el secreto: perdonar por toda mi vida, en las pequeñas circunstancias o en las grandes, de hecho en las circunstancia máximas de tu vida, perdonar. En esta escuela no hay como “copiar”, pero sí práctica. Pero, atención: esta no es una escuela para los fuertes, sino para los débiles, que necesitan de ayuda y de la gracia divina para superar las flaquezas y fortalecer de los propósitos.
En esta escuela siempre hay matriculas abiertas, no hay número para llenar la clase, el año lectivo durará para toda la vida. Porque siempre tendremos una lección nueva para aprender, siempre tendremos una persona nueva para perdonar….
Espero encontrarte en la próxima clase.
Lucio Domicio
Canción Nueva











05/05/2011 às 12:05
Espero recibir, porque lo deseo sinceramente, recibir todas las lecciones del Escuela del Perón.
Gracias y que Dios bendiga tan loable inciativa.
Aurelio Díaz González. 76 años.
Santaigo de Chile.
05/05/2011 às 11:05
Exelente!!!!
05/05/2011 às 13:06
Quiero formar parte de la escuela del perdon.
Dios es amor, perdon, misericordia!