Crisis existenciales

10/03/2011

Todos pasamos por cirisis existenciales durante toda la vida. Es común escuchar decir sobre elas crisis relacionada a las fases de la vida: crisis de la juventud, de la pre-adolescencia, del viejo, de los 40 años, de

crisis1
los 7 años de casamiento, y tantas otras.

Muchos pueden hacer la siguiente pregunta: ¿Qué hacer con esta crisis?

Podemos darnos cuenta, en nuestros relacionamientos, aquel amigo o pariente que, por momentos, insite en permanecer en un ciclo de repetición y de dependencia del proceso de crisis, como si eso fuese una forma de vida.

Crisis es la palabra que nos lleva a pensar en una actitud de cambio. Una empresa en crisis necesita tomar actitudes para pagar deudas, aumentar su producción, o cualquier otra decisión que ayude a superar aquel tiempo. Si hacemos una comparación, nosotros también podemos funcionar de esa forma delante de una crisis personal.

Pregúntate:

¿Cuáles son las salidas que yo tengo?

¿Con qué puedo contar?

¿Hice un analisis racional de los comportamientos y actitudes que estoy teniendo delante de la vida?

¿Coloqué en la balanza los pros y los contras de aquello que estoy haciendo o dejando de hacer conmigo y con las personas que me son proximas?

Cuando destaco el “analisis racional” quiero decir que necesitamos hacer un analisis real de las situaciones, sin nuestras malcriadeses o nuestras defensas. Creo muy importante resaltar que, muchas veces, nos ponemos en el papel de las victimas de las situaciones, como si no pudiésemos salir de ellas o el mundo necesitase cambiar para que nosotros seamos felices.

Un ejemplo: estoy en un tratamiento médico y por fin, el medico dice que estoy curada, que no necesitaré más de los remedios. Me enojo con el profesional, pues no creo en la cura y continuo deseando los remedios y hasta dudo de de él. ¿Será que realmente el medico esta equivocado o nuestra necesidad es la atención que recibíamos cuando estabamos enfermos y ahora no la tendremos más? Lo que nos puede causar más miedo en esta fase es que volveremos a ser “personas normales”, que volveremos al mundo y, por momentos nos apoyamos en una dependencia que ni siempre es sana, o sea, una dependencia que hace parte de la inseguridad y sensación de abandono.

Nuestras dependencias afectivas son una gran fuente de crisis en nuestra existencia, pero la vida esta hecha de periodos de cambio y transformación. Para lidiar con eso necesitamos madurar nuestras emociones, controlar nuestros pensamientos e impulsos (muchas veces impulsos destructivos en nuestros relacionamientos), lo que puede llevar algún tiempo.

Es un proceso que puede provocar cierto sufrimiento, eso es verdad, sin embargo, la sensación de superar, de vencer, de sobrpasar los límites y de cerrar ciclos, ciertamente, será mucho más benéfica y traerá enseñanzas valiosas para cada persona que resuelve hacer esa elección.

Siempre es tiempo de hacer unarevisión de vida, establecer metas concretas en busca de la resolución de nsutras crisis, con fe y perseverancia.

Elaine Ribeiro
Psicóloga