¿Dios permite el dolor?

29/03/2011

“Si Dios existe y es bueno no permitiría estas catástrofes”

Las tragedias naturales como el tsunami del Japón, que mató a casi 2000 personas, el terremoto de Haití, los derrumbes de Angra dos Reis (Rio de Janeiro) y hasta la revelión árabe ofrecen reflexiones profundas. Algunos rápidamente quieren echar la culpa a Dios: “Si Dios existe y es bueno no permitiría estas catástrofes, entonces, no tiene poder, y si no tiene poder no es Dios, entonces, no existe…”

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Dios existe, es innegable. Sin Él nada exisistiría. Dios no habla, pero todo habla de Dios; basta mirar dentro y fuera de nosotros. ¿De dónde vinimos? ¿De dónde surigieron la fabulosa materia y energia descomunal que dieron origen al Big bang? Los físicos modernos no tienen respuesta para esto. La explicación para este mundo y para nuestra vida transciende lo natural, está en lo sobrenatural.

Y aquí viene la pregunta de siempre: entonces, ¿Por qué el mal existe? ¿Por qué las catástrofes suceden? La primera respuesta es esta: Dios lo hizo todo bien y para el bien, para el amor; sino no sería Dios. Él no puede hacer el mal y enviar el mal a alguien. Entonces, ¿de dónde viene el mal? Dios creó nuestro planeta y en él puso al hombre. Lo dotó de inteligencia, memoria, libertad, voluntad, conciencia, sensibilidad; esto es, lo creó de la mejor manera posible, “a su imagen y semejanza”.

San Ireneo dice que: “el hombre es la gloria de Dios”. El mayor don que Dios dio al hombre, y ningún otro en la tierra, fue la libertad; y ahi está su grandeza.

Pero el hombre y la mujer dijeron “no” a Dios, pecaron, rompieron la orden divina; no aceptaron la bella situación de criaturas, “quisieron ser como dioses”. El pecado y la muerte entraron en el mundo y en la historia de la humanidad. San Pablo revela todo eso en una frase “El salario del pecado es la muerte” (Rom 6, 23). Este pecado es la suma de todos los pecados de los hombres; de la primera pareja hasta las nuestras. Y la naturaleza también fue afectada por nuestros pecados, tanto así que el profeta Isaías muestra que en la restauración mesiánica, “El lobo habitará con el cordero y el leopardo se recostará junto al cabrito;…el ternero y el cachorro de león pacearán juntos…El niño de pecho jugará sobre el agujero de la cobra, y en la cueva de la víbora meterá la mano el niño apenas destetado.” (Is 11, 5-9).

La tierra es una creatura de Dios, y como toda creatura es imperfecta, tiene sus males. Sólo Dios es perfecto. El mundo visible fue creado con bellas y perfectas leyes que Él estableció para mantener el orden

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del universo. Sin esas leyes el planeta no existiría. Si alguien saltase o es arrojado del decimo piso de un edificio, Dios no va a suspender la ley de la gravedad para que el cuerpo que está cayendo, porque él respeta la creación que estableció. Dios es reponsable; es Papá, pero no paternalista. Él nos dio la inteligencia y medios para dominar la naturaleza, o al menos huir de sus males, una vez que ella también fue afectada por el pecado del hombre, de ayer y de hoy.

Si hubiese amor, más cooperación internacional, más respeto con todos los seres humanos, muchas tragedias serían evitadas.

Pero Dios prometió que habrá “cielos nuevos y tierra nueva”, sin los males que conocemos. El Señor mismo secará nuestras lagrimas. Todo eso significa exactamente que cuando todo pecado fuera arrancado del mundo, entonces, no habrá más lágrimas, muertes, conflictos y catástrofes. “Dios será todo en todos.”

Prof. Felipe Aquino

Un comentario para “¿Dios permite el dolor?”

  1. Daniel Dice:
    29/03/2011 às 18:03

    Muchas veces me hice esa pregunta de por que Dios permite tal o cual cosa… y el mismo me dio la respuesta en Eclesiatico 39 y aqui me gustaria compartir con todos mis hermanos de Cancion Nova.

    21 No hay por qué decir: «¿Qué es esto? ¿Para qué está?». Porque todo ha sido creado con un fin.22 Su bendición desborda como un río y como un diluvio, empapa la tierra. 23 Pero su ira será la herencia de las naciones, igual que cuando él cambió las aguas en sal. 24 Sus caminos son rectos para los santos, pero están llenos de obstáculos para los impíos. 25 Los bienes fueron creados desde el principio para los buenos, así como los males para los pecadores.
    26 Lo más indispensable para la vida del hombre es el agua y el fuego, el hierro y la sal, la harina de trigo, la leche y la miel, la sangre de la vid, el aceite y la ropa: 27 todo esto es beneficioso para los buenos, y se vuelve perjudicial para los pecadores. 28 Hay vientos que fueron creados para el castigo, y en sus furor, él los hace más impetuosos: en el momento de la destrucción, desencadenan su violencia y apaciguan el furor de aquel que los hizo. 29 Fuego, granizo, hambre y peste: todo esto fue creado para el castigo. 30 Los dientes de las fieras, los escorpiones y las víboras, y la espada vengadora que destruye al impío, 31 todos ellos se alegran de sus órdenes y están sobre la tierra dispuestos a servirlo: llegado el momento, no transgredirán su palabra. 32 Por eso, desde el principio, convencí de esto, reflexioné, y lo puse por escrito: 33 Las obras del Señor son todas buenas, y a su debido tiempo, él provee a toda necesidad. 34 No hay por qué decir: «Esto es peor que aquello», porque a su tiempo todo será reconocido como bueno.

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