Es necesario que todos nosotros seamos atletas de Cristo. El atleta de Cristo es entrenado por la oración. Es rezando, rezando y rezando, que creamos fuerza y nos volvemos los atletas del Señor. La victoria es para los atletas. Los débiles no van a conseguir nada.
Tú eres un salvavidas y necesitas de la presencia de la Virgen Maria para rescatar a los tuyos, garantiza el rescate por medio de la oración. Para tener aliento en la oración reza el rosario todos los días. Esa es la segunda piedrita: ¡El rosario todos los días! Si no lo conseguis ya de entrada, no te preocupes, comienza rezando sólo un Misterio de los cuatros. En poco tiempo vas a estar rezando ya dos rosarios y después los cuatro (Gozosos, Luminosos, Dolorosos y Gloriosos). Será muy lindo que comiences a dar pasos firmes, ¡Dios te quiere así!
Por amor a Dios, por amor a ti y por amor a los tuyos, reza el rosario todos los días.
Monseñor Jonas Abib
Fundador de la Comunidad Canción Nueva










21/02/2011 às 15:05
Hola! soy de Chile, vivo en Santiago y en una de mis confesiones con un sacerdote me exhortó a buscar a la virgen para mis problemas femeninos, porque ella como mujer santa, pura y que todo lo suplica me iba a ayudar sin falta…y así fue ¡viva Jesucristo y María su madre y madre nuestra!