El Monseñor Jonas, en su tiempo de seminarista, era antipático y tartamudo, como él mismo lo cuenta.
Para sanarse de la tartamudez él tomaba un periódico y lo leía en voz alta para entrenar su forma de hablar.
Consiguió superarse, cuando lo oímos predicar y cantar es imposible imaginar que él haya tenido esa dificultad en el hablar.
Él luchó por su vocación desde el inicio, un niño que dejó a sus padres cuando todavía era pequeño, y cuando iba a ordenarse, tomó la actitud de leer en voz alta por iniciativa propia, de forma a liberarse de ese problema.
Es muy importante que entendamos que este hombre de Dios está marcado por la lucha y la superación y hoy él tiene una buena articulación al hablar y consigue expresarse con bastante claridad.
La palabra de orden de hoy es: Superación
Monseñor Jonas Abib
Fundador de la Comunidad Canción Nueva









