Somos una generación bienaventurada

17/01/2011

“Yo los bautizo en el agua, y es el camino a la conversión. Pero después de mí viene uno con muchos más poder que yo. Yo ni siquiera merezco llevarle las sandalias, él los bautizará en el Espíritu Santo y el fuego” (Mt 3, 11-12).

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La receta que Juan nos dio fue esta: “Él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego”. El remedio para una terrible enfermedad que afectó a la Iglesia y dejó a sus miembros – que somos nosotros – sin ninguna defensa es el Espíritu Santo.

Si encontrasen el remedio para el SIDA, sin duda íbamos a invertir todo para adquirir ese remedio y aplicarlo en todos los que están afectados por la enfermedad. Del mismo modo que Dios ya nos ha mostrado cuál es el remedio. Así como él derramó el Espíritu, vuelve a derramarlo ahora con la misma fuerza.

Hay personas que dicen que la “Efusión del Espíritu Santo”, los dones, carismas, Pentecostés, fueron solamente para el comienzo de la Iglesia: en aquella época era necesario , hoy ya no es mas. La Iglesia nunca dejó de tener el Espíritu Santo, los carismas, los santos. Pero un derramamiento como el que ocurrió en el comienzo de la Iglesia, con muchos dones, manifestaciones, milagros, con fuerza de evangelización con mucha transformación de personas y de estructuras, nunca mas sucedió, sólo ahora en nuestro tiempo. Somos una generación bienaventurada.

¡Dios te bendiga!

Monseñor Jonas Abib
Fundador de la Comunidad Canción Nueva

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