Vivir bien la reconciliación

30/12/2010

Sólo quien está en armonía consigo mismo es capaz de reconciliarse

En un mundo moderno las personas son entrenadas para convertirse en máquinas, que sólo trabajan y se preocupan por el futuro, por lo tanto, no tienen tiempo para pensar en sí mismas, en sus decisiones y en su conducta para vivir bien con los demás. Entonces,  viven angustiadas, deprimidas, infelices, enfermas y destrozadas.

reconciliardentro

Jesús dice al Padre: “Yo les comuniqué tu palabra, y el mundo los odió porque ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No te pido que los saques del mundo, sino que los preserves del Maligno” (Jn 17,14-15). Cristo nos dio una orientación para vivir bien nuestra vida.

El que vive de acuerdo con la mentalidad del mundo está más expuesto al mal. También vive una división total, en sí mismo y con las personas. El egoísmo, la ganancia, el individualismo, el orgullo, la vanidad y la falta de amor.

Jesús sigue enseñándonos como vivir: “Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno. ¿Yo en ellos y tú en mí? Para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que tú me has enviado, y que yo los amé cómo tú me amaste” (Jn 17,22-23).

Dios nos lleva a la perfección en la unidad con Él, con nosotros mismos, con el prójimo y con el mundo. ¿Cómo vivir esta verdad? Quiero reflexionar contigo sobre uno de los secretos para ser perfecto en la unidad: la reconciliación.

En primer lugar, sólo quien está en armonía consigo mismo es capaz de reconciliar con las personas que están a tú lado. El que está destrozado interiormente, también lastima las personas que le rodean. Incluso a los cristianos, a menudo, nos gustaría perdonar a nuestros semejantes, pero no conseguimos. Por lo general, esto ocurre porque ignoramos nuestros sentimientos de ira, resentimientos y aborrecimiento en la relación a las personas que nos hirieron. Estos sentimientos ignorados se arraigan en nuestro interior y nos impiden de vivir la reconciliación. Sin embargo, reconciliarse significa aclarar los sentimientos, expresarlos sin ofender y agredir a los demás, sin querer saber quien tiene la razón, y también sin justificarse. En cualquier comunidad, cuando los conflictos y las diferencias son puestas “debajo de la alfombra “aparecen las divisiones y las dificultades para vivir en el mismo propósito. Entonces surgen perturbaciones en la comunidad, las personas no confían más unas en las otras y se vuelven apáticos en la vida de los demás.

La reconciliación es importante para empezar un matrimonio, una amistad, un relacionamiento entre los hermanos y para vivir la unidad con Dios, consigo mismo, con los demás y entre los pueblos.

Que Dios nos bendiga para que seamos uno entre nosotros y con el Padre y el Hijo. ¡Amén!

Marina Adamo
Comunidad Canción Nueva

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