De la serpiente viene el veneno, de la cruz viene la salvación
El remedio para la mordida de una serpiente está hecho a partir del propio veneno de la serpiente. Se puede quitar un bien mayor, un remedio, una solución a partir del propio veneno.
En el desierto, después de haber murmurado, el pueblo de Israel fue picado por
serpientes venenosas y mortales… La solución que Dios ofreció es muy interesante: “El Señor dice a Moisés: Hazte una serpiente-ardiente y colócala en un poste. El que haya sido mordido, al verla, sanará. Hizo Moisés una serpiente de bronce y la puso en un mástil. Y si una serpiente mordía a un hombre y éste miraba la serpiente de bronce, quedaba con vida.” (Nm 21, 8-9).Dios es fuerte y soberano que hasta a través de la serpiente sana.
Y Jesús dice: “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre”( Jn 3, 14). Jesús fue levantado y la victoria sobre la serpiente ocurrió, reparando el error de nuestros padres en el paraíso.
“La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que Yahvé Dios había hecho. Y dijo a la mujer: “¿Cómo es que Dios os ha dicho: No comáis de ninguno de los árboles del jardín?” ( Gn 3,1 ) La serpiente convenció a Eva para que comiera el fruto prohibido. Pero, llegaría el tiempo que aparecería otro fruto más poderoso. Isabel lo reconoció exclamando en alta voz: “Bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre“. ( Lc 1, 42 )
Por Eva “recibimos” el maldito fruto que trajo la muerte. Por María, el bendito fruto que nos trajo la salvación.
Debajo del árbol del paraíso estaba Eva para recibir de la serpiente la fruta que generaría la muerte y todas las demás desgracias que hay en el mundo. A los pies de la cruz estaba María. La nueva Eva, para recibir en sus brazos el Fruto que nos salvó definitivamente.
Si de la serpiente sale el veneno que mata, de Jesús brota la sangre que nos lava de todo pecado, como nos dice el Apocalipsis.: «Esos son los que vienen de la gran persecución; han lavado y blanqueado sus vestiduras con la sangre del Cordero” (Ap 7, 14 )
En la cruz está la solución para todos los males de la humanidad. Allí, todos, encontramos la gracia: “Por lo tanto, acerquémonos con plena confianza a la sede de la gracia, a fin de obtener misericordia y hallar la gracia del auxilio oportuno.” (Hb 4, 16)
La cruz es el trono de la gracia porque en ella está clavado el cordero que quita el pecado del mundo.
Todos los días millones de toneladas desagüe cloacal entran al mar. Pero, si entramos a 100km mar a dentro encontraremos aguas limpias y cristalinas. Por más que se arroje desagüe cloacal al mar, este consigue absorberlo todo y mantenerse limpio. E más fuerte y poderoso que el desagüe cloacal.
De modo analógico, no hay pecado que no pueda ser purificado, porque “La sangre de Jesús, el Hijo de Dios, nos purifica de todo pecado.”(1Jn 1,7)
Hace muchos años que la humanidad arroja desagüe cloacal al mar. Pero aún así, continúa cristalino. Hace muchos años que la humanidad peca. Pero aún así, jamás conseguirá disminuir el amor de Dios por la humanidad. ¡Dios es más!
Padre Alir Sanagiotto, SCJ










