Para que un castigo sea realmente eficaz
A lo largo de la historia muchos padres justifican el maltrato físico o moral en contra de sus hijos diciendo “más vale un golpe a tiempo”, pero este “golpe” en algunas ocasiones se vuelven palizas o gritos llenos de palabrotas usando expresiones en contra de los niños.
Para comenzar debemos aclarar si se deben o no sancionar las malas acciones de los niños. La decisión de recurrir o no a la castigo depende de cada familia, ya que cada una tiene sus normas; sin embargo, el castigo puede existir siempre y cuando sea eficaz, es decir, que el pequeño pueda mejorar su conducta.
Algunos de los requisitos fundamentales para que un castigo sea realmente eficaz son:
• El primer requisito es la inmediatez: el castigo debe ser aplicado de inmediato, es decir, debe ser el resultado directo del mal comportamiento. No se debe guardar para después, especialmente si el niño es muy pequeño ya que no podrá distinguir porque es castigado. El mejor “castigo” que se puede aplicar es proporcionarle al niño los medios para que repare el daño como resultado de su acción; por ejemplo: si ha pintado una pared tendrá que ayudar a limpiarla o si le ha pegado a su hermano tendrá que pedir una disculpa.
• El segundo requisito es la objetividad: los padres deben de castigar o llamar la atención solamente por el acto ocurrido, debe tener cuidado de no caer en una conducta infantil como lo es: gritarle al niño o arrancarse a los golpes, generando un conflicto en donde siempre perderá el pequeño.
• El tercer requisito es estimular a la reflexión: los padres deben hablar con los niños sobre su conducta y preguntarle si se ha dado cuenta que ha hecho mal; siendo este el mejor momento para transmitir y reforzar valores.
• Por último, el reproche que se haga debe ser conciso, es decir, nada de sermones, recriminaciones o amenazas; sólo claridad y voluntad de hacer entender al niño la importancia de lo que ha hecho. Inmediatamente después del regaño los padres deben dar un mensaje en donde se señalen las expectativas que se tienen sobre la conducta de sus hijos demostrándoles afecto independientemente de lo que han hecho.
Estos son algunos requisitos que se pueden tomar en cuenta en la educación de sus hijos. En algunas ocasiones los padres caen en maltrato físico sin darse cuenta dando como consecuencia niños con baja autoestima, mal comportamiento, bajas calificaciones o depresivos.
Bibliografía: GAY, Rita; El código de las Emociones; Ed. Sal Térrea.
Diana García
Fuente: ALMAS










