Señoras y señores… Platiquen por favor

29/09/2010

Hay que hablar con la verdad, sin hipocresías ni falsedades

- ¿Pero de qué vamos a platicar mi marido y yo? Podrá preguntarse alguna señora un tanto sorprendida. ¡Si hace años que él y yo nada de nada! – agregará con cierta resignación. Cierto es que seguimos juntos, por conveniencia, por los hijos, por el qué dirán, pero en realidad, nuestro matrimonio es pura

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apariencia.
- ¿Y desde cuándo entró su relación conyugal en esa crisis que al parecer es muy importante?
- Uuuuuuuuuuuh, pues ya no sé ni hace cuanto tiempo fue. Creo que cuando el más chico de nuestros hijos -que ahora tiene 16 años- acababa de nacer. La verdad ya ni recuerdo cuál fue el verdadero motivo para nuestro enojo, pero el caso es que desde entonces, entre nosotros -y yo creo que más por orgullo mío- todo se volvió rutina y costumbre.
- ¿No creen que ya es tiempo de intentar un cambio favorable entre ustedes? ¡Al fin y al cabo, de cualquier manera van a seguir conviviendo!
- Pues tal vez sea conveniente, pero… ¿De qué podremos platicar? Me siento rara al intentar una conversación larga con él, creo que en cualquier momento, el diálogo puede terminar en reproches y que eso aumente nuestro disgusto.

Un matrimonio en crisis.
El diálogo anterior (extraído de un caso real) refleja a un matrimonio sumido en profundos conflictos de comunicación. Además nos hace pensar que, definitivamente, la palabra crisis hoy parece estar de moda, pues hay crisis en la economía, la política, la paz mundial, la ecología, pero también en el seno de muchas familias.

Si analizamos a fondo cuál es la raíz de esta situación conflictiva que existe en -por desgracia- bastantes hogares, nos encontramos con que uno de los problemas principales radica en la falta de una buena comunicación en la pareja, y que es ahí donde está el fundamento de otras actividades, tanto familiares como sociales.

De cualquier forma, no deja de sorprender que haya tantos problemas de comunicación inter-personal, precisamente en esta era de las comunicaciones por exelencia.

¿Qué sucede?
Por esa falta de comunicación, de diálogo, se va levantando entre la pareja una especie de muro. Van distanciándose, alejándose, y acaban por ser un matrimonio de apariencia, detrás del cual ya no hay esa comunión de ideales, de afectos, de corazones... están en crisis.

Si no hay diálogo en el matrimonio, no tendremos suficientes elementos para amarnos, para resolver nuestras crisis y ayudarnos a crecer, para tomar decisiones juntos; será más difícil que lleguemos a ser buenos esposos y después buenos padres.

¡S.O.S! Auxilio
El S.O.S., la señal internacional de auxilio, nos puede ayudar mucho para recordar las características que debe tener una buena platica en pareja:

“S” de sinceridad: hay que hablar con la verdad, sin hipocresías ni falsedades. Por supuesto esa franqueza debe estar apoyada en el amor y en el respeto al otro.

“O” de oportunidad: lo más importante es hablar cuando haya calma, siempre buscando el tiempo y el lugar apropiado para expresar todo lo que nos inquieta.

“S” de serenidad: Hablar cuando los estados de ánimo estén tranquilos, platicar sin prisa, en un ambiente por lo menos de cordialidad y paz, si es que por el momento no sentimos que haya grandes cantidades de afecto que digamos.

Obstáculos… habrá muchos
Platicar no es precisamente muy fácil, la verdad es que se ve muy sencillo pero en realidad se presentan muchos obstáculos. Entre los principales están tres:

a) Tener una actitud pesimista cuando deberíamos intentar una y mil veces eso que vale la pena. Buscar opciones, pero no darnos por vencidos.

b) El falso orgullo. Ese no querer darnos a conocer tal como somos y tratar de que los demás no vean nuestros defectos.

c) La falta de confianza. Sobre todo en temas escabrosos; sin embargo, hay que tratar de vencer la timidez para buscar un conocimiento pleno.

Ma. Cristina M. de Almazán

Fuente: masalto.com

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