Por: Ing. Hernán Vasquez Cabrera
Un padre responsable no debe dejar las cosas hechas inconclusas, ni menos hacerlo como salga, sin
orden ni dirección, esto no es bueno para la familia, pues por lo general las consecuencias son desastrosas; porque si se pierde la comunión en la familia se pierde la paz y la armonía. Y todo por no invertir un poco más de tiempo y voluntad de servir y dar lo mejor que uno tiene para con su cónyuge.El egoísmo no es otra cosa que repetir lo que con nosotros hicieron, aunque sutilmente lo ocultamos pero no vale la pena hacerlo con nuestros seres queridos, ni con una persona ajena, porque esto rompe toda relación que existe en el hogar, trabajo y sociedad.
El egoísmo es un mal que está impregnado en el corazón del hombre y su manifestación es negar a los demás nuestra ayuda, nuestro compartir, sobre todo cuando más necesitan de nuestra ayuda. Pero lo más grave es que, el egoísta incita a otros para que tengan esta misma actitud, porque tal es el grado de su maldad que le place herir la susceptibilidad del ser querido.
Definimos el egoísmo con la única intención de ponerlo al descubierto de cuanto daño hace a la familia, y que sus consecuencias solo trae sufrimiento tanto para el egoísta como para las personas que son afectados por este egoísmo. En sí el egoísta solo piensa en él, para él y para los demás nada, a no ser que comparta sus migajas y la lacra de sus actos. Todo esto sus hijos lo han copiado y serán parte de su personalidad y aprenderán a ser miserables como sus padres. Todo esto es perjudicial tanto para la familia como para la sociedad, que se contamina más con lo malo que con lo bueno.
En conclusión el egoísmo es todo lo contrario al amor, a ser solidarios, caritativos, equitativos y dadores y aún es contrario a la felicidad de uno mismo, y para toda la familia. Para destruir este mal JESUS nuestro Señor, nos enseñó que debemos amar a nuestro prójimo como así mismo (Mateo 22:39). Lo consideramos como el mandamiento más importante que Jesús nos dejó, porque es la base para construir la paz en el mundo. El no cumplir con este mandato, entrará la violencia familiar en el hogar, y esto será el comienzo que pudiera ir destruyendo poco a poco la paz en nuestros hogares. Porque la suma de la paz en los hogares, el resultado, es la paz en el mundo.
Nosotros los ESPOSOS nunca debemos ser egoístas con nuestras esposas sino que debemos tratarla con mucho amor en todos nuestros actos, y especialmente en nuestras relaciones íntimas. Esto será una mutua donación que demostrará el amor que existe entre ambos. Esto es lo ideal y lo más importante como esposos, porque si somos nosotros quienes tomamos la iniciativa de amar debemos tener la seguridad que nuestras relaciones íntimas exaltarán el amor. Si nos domina el egoísmo inmediatamente debemos buscar ayuda de orientadores familiares o profesionales en la materia y sobre todo la ayuda de Dios. Para Dios no hay nada imposible.
Las buenas relaciones íntimas en nuestro matrimonio, es la base primordial que tiene nuestra felicidad conyugal. Esposos no debemos fallar en nuestras relaciones sexuales pero si fallamos en este tema, corremos el riesgo, que sea el comienzo de muchos problemas familiares, pudiendo llegar a la separación conyugal. En casos excepcionales los esposos pueden dedicar su abstinencia sexual como un acto de humildad al Señor. Esto debe ser un pleno y acuerdo entre esposos.
Para que el matrimonio tenga buenas relaciones íntimas es importante el diálogo conyugal para ponernos de acuerdo y para que no exista el egoísmo es bueno que exista perdón entre ambos, además para conseguir la felicidad es bueno llevar una vida familiar cristiana, en completa ARMONÍA FAMILIAR para fortalecer nuestro espíritu como fundamento de la felicidad familiar.
ESPOSOS, EL EGOISMO DESTRUYE LA VIDA INTIMA…
Fuente: Almas










