Castidad, locura para quien no se deja guiar por el Espíritu

08/09/2010

Castidad, locura para quien no se deja guiar por el Espíritu

El hombre que no es espiritual, no acepta lo que es del Espíritu de Dios, porque le parece una locura.

Nosotros tenemos un cuerpo animal, y este cuerpo tiene sus inclinaciones, sus tendencias y sus necesidades y nosotros sabemos la fuerza que él tiene sobre nosotros. San Pablo dice que el hombre animal, que no es espiritual está listo para satisfacer todos los apetitos de la carne. La Palabra de Dios, muchas veces, nos revela que estos apetitos nos llevan a la muerte.

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Si alguien llega y nos perturba, ¿cuál es nuestra primera inclinación? Pagamos mal con mal, para vengarnos. Si damos una tregua a nuestro cuerpo, ¿qué hace con nosotros? No se levanta de la cama. Esa es la tendencia de este animal que existe en nosotros, que quiere mantener su estado, su quietud.

¿Cuáles son las otras tendencias de este hombre animal que vive en nosotros? Son los celos, la competencia, la rivalidad, la depravación sexual. Existe en nosotros un apetito sexual, que es saludable, pero el cuerpo por él mismo no tiene un cierto límite, no tiene moral. El límite del cuerpo es satisfacer. Él tiene ganas, él va en busca de esa situación y no le importa si para obtener lo que desea va a lastimar a otra persona, no le importa si tendrá consecuencias, si va a contraer una enfermedad, si de esta relación accidental vendrá un hijo, el cuerpo no se preocupa por eso. ¿Cuál es la única preocupación suya? Es solamente saciar sus apetitos.

Una persona que se deja gobernar por su propio cuerpo no consigue dejarse gobernar por el Espíritu Santo. Es igual a un caballero montado sobre un caballo. Cuando es el hombre espiritual que gobierna, es el caballero quien está en al mando; pero cuando es el cuerpo el que gobierna, entonces, es el caballo quien manda. ¿Qué hace el caballo con la persona que no sabe montar? Si no lo derrumba sobre un tronco, le arrastra. Por esta razón, quien se deja gobernar por el caballo, cae rápidamente y, va a “pastar” con otro animal en cualquier lugar.

Cuando hablamos de las cosas de Dios con alguien que sólo se alimenta de las tendencias del cuerpo, eso, para esa persona es una locura. ¿Quieres ver? ¿Habla de la castidad del día de hoy?

Castidad para quien es soltero incluye no tener relaciones sexuales. El sexo no es para la satisfacción egoísta, solitaria, sino que fue hecho para la realización del hombre y la mujer. No es simplemente para un gozo físico de carne, sino para un gozo del ser humano entero, para una satisfacción carnal, pero también de corazón. ¿Cómo es que una persona va a satisfacerse en una relación si no sabe si el otro realmente le ama y si la relación va a continuar?

Muchos jóvenes hoy ríen y dicen que es una locura vivir la castidad. ¿Y qué es la castidad para quien es casado? El esposo tiene relaciones sexuales sólo con su esposa, y su esposa solo con su marido. Eso es castidad. Muchas personas, sin embargo, creen que es una locura. ¿Cómo conseguimos vivir las cosas de Dios? Si el Espíritu Santo nos guía, nosotros lo conseguimos. Ahora si estamos solos, vamos a “pastar”, y no vamos a llegar a ninguna parte que realice nuestro corazón.

Quien nos da esa gracia es el Espíritu Santo, y a nosotros Dios nos reveló estos misterios a través del Espíritu Santo. Misterio no es lo que tú no entiendes, pero lo que no dominas. El Espíritu Santo sonda las profundidades de Dios. ¿Quién conoce lo que está en nuestros corazones si no el Espíritu Santo? Nosotros sabemos reconocer las cosas de Dios porque el Espíritu Santo nos lo revela. La Palabra de Dios nos dice que no recibimos el espíritu de la moda, pornografía, prostitución, o de desamor, ¡no somos de ese tipo de espíritu! Nosotros somos del amor y queremos el rescatar a las personas. Una persona que sólo se deja gobernar por la carne, nunca podrá ver lo que está bloqueando su vida.

El Espíritu Santo es llamado de luz, porque es él quien ilumina y revela las heridas de nuestra alma, Él no es sólo luz, sino también es cura. Cuando es Él quien nos revela vemos los dones que Dios pone en nosotros, y descubrimos un tipo de don espiritual, el don del discernimiento. Este don de Dios nos fue dado e ilumina nuestra vida.

Márcio Mendes
Comunidad Camción Nueva

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