Ya vi a muchísimas personas que arruinaron sus vidas, y muchas veces, su vocación, porque supieron lo que no merecían, porque no tenían estructura para saber lo que supieron. Sufrieron mucho e hicieron
sufrir a muchos.¡Cuidado! Existe un “hambre”- mejor dicho- una “gula” de escuchar, es el oído del alma inquieta, voraz, codiciosa, distraída e inconsecuente que quiere saberlo todo.
En verdad, no siempre, necesitamos saber de la última novedad. ¡De ser necesario, reedúcate, entrena la capacidad de escuchar y hablar solamente lo necesario!
Ricardo Sá
Comunidad Canción Nueva










