“Clemente y compasivo es Yahveh, tardo a la cólera y grande en amor; bueno es Yahveh para con todos, y sus ternuras sobre todas sus obras (…) Yahveh es fiel en todas sus palabras, en todas sus obras amoroso; Yahveh sostiene a todos los que caen, a todos los encorvados endereza.” (Sal 144) Este es el verdadero perfil
de nuestro Dios que el salmista nos presenta.Muchas personas tienen una falsa imagen de Dios, y por eso, tienen miedo de acercarse a Él. “conviene purificar humildemente nuestro corazón de ciertas imágenes falsas de “este mundo”. La humildad nos hace reconocer que “nadie conoce al Padre, sino el Hijo y aquél a quien el Hijo se lo quiera revelar”, es decir “a los pequeños” (Mt 11, 25-27). La purificación del corazón concierne a imágenes paternales o maternales, correspondientes a nuestra historia personal y cultural, y que impregnan nuestra relación con Dios. Dios nuestro Padre transciende las categorías del mundo creado. Transferir a Él, o contra Él, nuestras ideas en este campo sería fabricar ídolos para adorar o demoler. Orar al Padre es entrar en su misterio, tal como Él es, y tal como el Hijo nos lo ha revelado (CIC 2779)
Pidamos al Espíritu Santo la gracia de conocer a Dios como Él en realidad es y no como nos lo imaginamos, porque Dios es amor y sólo sabe amar.
Gracias, Señor, por tu amor misericordioso para con cada uno de nosotros.
Ve también:
=> ¡Siéntete amado por Dios!
¡Jesús, en Vos confío!
Luzia Santiago
Cofundadora de la Comunidad Canción Nueva










