¡Basta! Necesitamos un cambio radical

03/09/2010

Hoy me dicido: voy a caminar con Cristo, o sin Él

De nuevo Jesús va caminando en este Evangelio, San Lucas 14, 25 – 33. Y es que la Palabra  es “dynamis”, es la fuerza del Espíritu Santo y por lo tanto, tiene este poder dinámico de transformarnos si es que abrimos el corazón.

Hoy el Señor nos llama a tomar una decisión y una bien radical. “Si alguno viene junto a mí y no odia a su padre, a su madre, a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas y hasta su propia vida, no puede ser discípulo mío” (Lc 14, 26)

Entendamos bien lo siguiente: no significa odiar, como nosotros lo entendemos, sino que en el Hebraísmo de aquella época, Jesús NO nos pide odio, sino que desprendimiento completo e inmediato. Es decir, no puedo tener otra preferencia a no ser Jesús. Claro que eso no significa tampoco que tengas que ser sacerdote, monja, monje, pues si todo el mundo hiciera voto de castidad la raza humana se extinguiría. Va más allá de esto. Pasa por sentarme, como dice hoy la Palabra “sentarse primero a calcular” (Lc 14, 28) y ver todas las áreas de mi vida en la que Cristo aun no es el rey y sin importar cual sea mi estado de vida, entregárselo todo a Él

El Señor me pide hoy un cambio radical: quizás soy católico, pero acepto el aborto, el matrimonio gay, voto a los candidatos por partido y no por propuestas, en fin…

Hoy Jesús me dice: “¡Basta!”, basta de términos medios, basta de mediocridad. En el seguimiento de Jesús, hay pruebas, sí, hay persecuciones, sí, hay sufrimientos, sí, siempre existen todas estas cosas en la vida, no nos resta más que aceptar sufrir con Cristo o sin Cristo. ¿Yo qué prefiero hoy? Al final de cuentas, el mundo nada me promete, y sin embargo, Jesús me promete aquí felicidad, 100 veces más, ¡y en el cielo la vida eterna!

Marisa Reyes Franco
Comunidad Canción Nueva.

Comentarios