Siempre te llevaré en mis brazos

04/08/2010

Quiero compartir con todos Ustedes un cuento, sobre la importancia de los pequeños detalles en un matrimonio, para que los disfruten y lo pongan en práctica, así Dios seguirá bendiciendo el amor que una vez se juramos.

matrimoniodentro

“Una noche mientras mi esposa servía a cena, ya no sabía cómo abrir mi boca. Pero tenía que decirle lo que pensaba . Quiero el divorcio… le dije lo más suave que puede. Solamente pregunto, ¿por qué? Evite su pregunta con mi silencio.

Una mañana me presentó sus condiciones para aceptar divorciarse: No quería nada de mí, pero necesitaba un mes antes de firmar el divorcio, me pidió que en ese tratáramos de vivir una vida lo más normal posible. Sus razones eran simples: nuestro hijo tenía unos exámenes muy importantes en este mes y no lo quería mortificar con la noticia del matrimonio frustrado de sus padres. Esto era algo en lo que yo también estaba de acuerdo. Pero había más, me pidió que me acordara como la cargué el día de nuestra boda.

Quería que cada día de este mes, la cargara de nuestro cuarto hasta la puerta de la casa… Decidí aceptar este raro requisito con tal de que este mes pasaras sin más peleas.

El primer día que las cargue se me hizo un poco difícil. Nuestro hijos nos vio y aplaudió de felicidad al vernos y dijo, papá me da gusto que quieras mucho a mi mamá. Sus palabras me acusaron un poco de dolor. Desde nuestra habitación hasta la puerta de enfrente camine como diez metros con ella en mis brazos. Ella cerró sus ojos y me dijo al oído que no le dijera al niño del divorcio.

El segundo día fue un poco más fácil. Ella se recargó ligeramente en mi pecho. Podía oler la fragancia de su blusa. Me di cuenta que desde hace tiempo no le había puesto mucha atención a esta mujer. Me di cuenta de que ya no era tan joven había un poco de arrugas en su cara, su pelo ya mostraba canas. Ese era el precio de nuestro matrimonio.

Al el cuarto día, cuando la cargué. Sentí que regresaba un poco de intimidad. Esta era la mujer que me había dado diez años de su vida. El quinto y sexto día, me di cuenta que el sentimiento crecía otra vez. Conforme los días pasaban se me hacía más fácil cargala. Quizás el ejercicio de hacerlo me estaba haciendo más fuerte. Estaba perdiendo mucho peso, estaba muy pero muy delgada. De repente entendí la razón… estaba sumergida en tanto dolor y amargura en su corazón. Entonces la cargué, y empecé a caminar hacia la puerta, su mano acaricio mi cuello, y yo la apreté fuerte con mis brazos, justo como el día que nos casamos. En el último día, cuando la cargué la abrasé fuerte y le dije, nunca me dí cuenta que a nuestra vida le hacía falta algo así.

Mi matrimonio era muy aburrido porque ni ella ni yo supimos apreciar los pequeños detalles de nuestra vidas. No porque ya no nos amáramos. Ahora me doy cuenta que cuando nos casamos y la cargué por primera vez esa responsabilidad era mía hasta que la muerte nos separe. Pare en una florería, ordené un bonito ramo para mi esposa. La chica me pregunto que le ponía a la tarjeta. Sonreí y escribí, “siempre te llevare en mis brazos hasta que la muerte nos separe”. Esa noche cuando llegué a casa, con las flores en mis manos y una sonrisa en mi cara, subí a nuestro cuarto… solo para encontrar a mi esposa en su cama… Muerta”.

Los pequeños detalles son los que de verdad importan en una relación. Mejor encuentra tiempo para ser el amigo de tu esposo o esposa, y tómense todo el tiempo necesario con esos pequeños detalles que hacen la diferencia. Que tengan un feliz matrimonio.

Un comentario para “Siempre te llevaré en mis brazos”

  1. edel Dice:
    04/08/2010 às 19:09

    me gusto mucho, muy buena reflexion, quisiera me la enviaran a mi correo no la pude copiar.

Comentarios