Solamente por la fe superamos nuestros miedos, nuestros prejuicio y todas las barreras que existe en nuestros corazones; la fe nos hace personas agradables a Dios. Cuando creemos en Dios caminos con Cristo en medio de todas las luchas que tenemos hasta la casa del Padre.
La fe nos hace personas valientes, perseverantes y fiel, aún en medio de las situaciones difíciles de la vida, como la mujer de cananea del Evangelio, que estaba con su hija atormentada por el mal, le suplica a Jesús insistentemente: “Una mujer cananea, que llegaba de ese territorio, empezó a gritar: ¡Señor, hijo de David, ten compasión de mí! Mi hija está atormentada por un demonio” (Mt 15-22), y a cada respuesta del Señor ella no desiste, por eso alcanza de Él la sanación de su hija y un bello elogio: “Entonces Jesús le dijo: Mujer, ¡qué grandes es tu fe! Que se cumpla tu deseo. Y en aquel momento quedó sana su hija” (Mt 15-28).
Supliquemos al Señor que Él venga en el auxilio de nuestra falta de fe.
¡Jesús, en vos confió!
Luzia Santiago
Cofundadora de la Comunidad Canción Nueva










