El águila que pretende volar, elevarse y la serpiente que está en contacto con lo terrestre: no implican un absurdo ni mucho menos, ya hemos visto como compaginan, como forman UNIDAD, como no son dos amores distintos ni mucho menos RIVALES: AMOR A DIOS (amor a su cristo) Y AMOR A LA CRIATURA por
Dios y en Dios…COMO CRISTO AMA A SU IGLESIA Y SE ENTREGA a ella; así es, así debe SER EL ABRAZO conyugal… amándonos mutuamente; dejándonos AMAR, con toda el ALMA y… con todo el CUERPO, porque eso somos, esa es nuestra esencia ESPIRITU Y MATERIA y ese es el camino de santidad para los “consagrados” por el SACRAMENTO del MATRIMONIO y es ejemplo y testimonio de AMOR a toda prueba, soportado por la GRACIA, o sea, con CRISTO como el invitado indispensable.No es el amor carnal por el puro placer, pero sí con el placer que el CREADOR ha puesto como complemento válido; buscando primeramente el complacer; y encontrando nuestro placer en complacer al OTRO.
¡Que hermoso, que sublime es el AMOR de la pareja! Y que escuela de AMOR para con los hijos, que los edifica y se saben y se ven llamados a la vida, a la vida plena, por ese AMOR mutuo de sus PROGENITORES.
Y ese AMOR, debe ser una entrega total e incondicional; una entrega perenne siempre la misma , y siempre nueva, fresca, ingeniosa .
¡Cuidado con la rutina! Sería la muerte y como toda entrega, lleva implícita privación: en aras de la entrega se inmola nuestra libertad; ahora ya no somos dueños absolutos de nuestra vida, de nuestro querer y pensar, libremente y teniendo a Dios por testigo hemos renunciado a favor del otro; y hemos jurado acoger con plenitud, abrirnos al AMOR, dejarnos AMAR sin que los años, la edad merma la entrega, no y no, si no que la depura, la sublima cada día, con la Gracia de Dios, aprendemos a más amarnos, AMARNOS con mayor solidez, superadas las mil pruebas encontradas en el proceso de AMAR Y DEJARNOS AMAR.
Por: Jesús Gaytán R
Fuente: ALMAS










