La virtud de compartir es fruto de la práctica fraterna y cristiana
La vida debe estar marcada por opciones firmes y acumuladas de seguridad verdadera. Eso supone constantes revisiones en lo actual del modo de pensar y de actuar. La seguridad no puede apoyarse en bienes materiales. En una cultura inminentemente capitalista y consumista, no es fácil el despojo de lo que es necesario, lo cual favorece una acumulación de rebeldía y sin función social.
La virtud del compartir es fruto de la práctica fraterna y cristiana.
El desapego conduce a una sana libertad y de actitudes de sabiduría divina. La vida no depende de la abundancia de los bienes materiales, puede hasta ser sacrificada en su identidad por opciones insensatas y por acumulaciones innecesarias.
La fortuna de una personas no está en los bienes puramente materiales, sino en la calidad de vida, sin ilusión y segura en lo que le da verdadera firmeza. Esto va más allá de sí mismo en la apertura para ayudar a los totalmente desprovistos.
Hay un texto bíblico que dice: “Insensato, esta misma noche vas a morir. ¿Y para quién será lo que has amontonado?” ( Lc 12, 20 ). Lo importante, en verdad, es hacerse rico delante de Dios. La verdadera riqueza tiene dimensión espiritual, de compartir, de comunión y de solidaridad. La vida tiene una transitoriedad, pero con la posibilidad de la trascendencia, concretizada en el amor eterno.
El desprendimiento de las cosas de la tierra no significa tener una vida alineada, sin compromiso temporal, sino que una preocupada por la justicia social. Es asumir los valores reales que causan la verdadera felicidad. Estamos llamados a una nueva manera de pensar y de actuar, especialmente liberándonos de la ganancia descontrolada. Tenemos que acercarnos a los bienes terrenales necesarios para la vida, pero con sabiduría.
Todo debe estar al servicio de la humanidad. Es insano ser esclavo de las riquezas terrenas. La economía tiene sentido cuando es colocada al servicio de la vida. De lo contrario, causa la exclusión y la pobreza. ¿Somos insensatos o sabios? ¿Asumimos un humanismo nuevo, al encuentro de nosotros mismos, con valores superiores de amor y de amistad? Solo así podremos pasar de condiciones menos humanas a más humanas
Mons. Paulo Mendes Peixoto
Obispo de São Jose do Rio Preto - Brasil











31/08/2010 às 16:08
Acredito que de fato, é rico aquele que provém de amor por DEUS. Não há como servir a dois senhores, isto é, as riquezas e a DEUS. É bom ter dinheiro? Você se pergunta. Sim, a resposta pode vir na sequência. Mas nada se compara com o amor de Deus que é rico em toda a sua abundância e pleno de que feliz àquele que ama o Senhor em primeiro lugar em sua vida!