Reconocer nuestra verdad delante de nosotros mismos y admitirla es el comienzo de un lindo
camino de conversón y de profunda libertad interior. La verdad nos libera y hace de nosotros personas verdaderamente sencillas, como Dios es sencillo, y amigos de Jesús, porque Él es el camino, la Verdad y la Vida ( Jn 14,6 ).Ciertamente no es fácil depararnos con nuestros límites y defectos, pero cuando tenemos el coraje de colocarlos bajo la luz de Cristo, nuestra vida de a poco se vuelve maravillosa, una verdadera alabanza, al punto de contagiar a todas las personas con las cuales convivimos.
Pidamos hoy a Nuestro Señor Jesucristo la gracia de pensar y vivir la verdad en lo más íntimo de nuestro ser. De decir la verdad y de ser transparentes.
¡Jesús, en Vos confío!
Luzia Santiago
Cofundadora de la Comunidad Canción Nueva










