La gente dice que la fantasía, la imaginación, es la “loca de la casa”. Y es eso mismo. Tenemos que estar atentos a la actuación de la “loca de la casa”, comienza por no mezclar las cosas, por no te dejes llevar por las consideraciones fantasiosas. Las cosas que el Señor nos dice son grandes, porque, el Señor es grande. Cuando Él habla quiere realizar con nosotros una obra maravillosa. Y a veces. A partir de aquella palabra, empezamos a fantasear; una gran obra, pero con la medida de nuestra fantasía.
Muchas veces, nuestra mente empieza a crear fantasías, y debemos tener cuidado para estar siempre dispuestos a aprender. Todos nosotros tenemos sensibilidad, emociones, sentimientos… nuestra sensibilidad es fogosa, efervescente, parece que tiene gas, agua con gas. Tú la abres y empieza a rebosar.
Es cuando el Señor nos hace una revelación, cuando nos da algo importante, en este momento nuestra sensibilidad empieza como la leche que hierve, ¡hace espuma! Pero Todo eso es sensibilidad. Anda despacio con ella. Tienes que discernir las cosas, da tiempo al tiempo, deja que las cosas se calmen, deja a las cosas caer en suelo firme, no pienses que todo es revelación especial para ti. ¡Más despacio!
Monseñor Jonas Abib
Fundador de la Comunidad Canción Nueva











