Un condenado a muerte fue puesto en libertad

28/06/2010

La respuesta del mundo delante de los problemas y tantos sufrimientos de hoy es la de cerrar los ojos, no verlos, intentar sacarlos de nuestras vidas y olvidarlos, usando todos los medios para ignorarlos. Pero con Jesús podemos pasar por todo eso. Él, por su muerte, vino no solamente para librarnos de esas cosas, sino también para librarnos del miedo que sentimos al respecto. Por lo tanto, la respuesta cristiana es la cruz.

La eucaristía es la celebración diaria del misterio pascual: la Muerte y la Resurrección de Jesús:

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Una de las historias más bonitas de la Biblia es un hecho especial de la Pasión de Jesús:

Había un prisionero en la cárcel que estaba condenado a muerte.

Un día el carcelero abrió la puerta de su celda y le dijo: “Tú estás libre”. El prisionero no podía creer lo que estaba escuchando y le preguntó: “¿Pero por qué yo estoy siendo liberado? Sé que cometí crímenes terribles y que merezco morir por causa de ellos. Dígame, ¿qué es lo que está pasando?”.

El carcelero le contestó: “¡Ven! Yo te voy a contar‘. Lo llevó hacia la calle y señalando una colina le dijo: “¿Estás viendo en aquella colina las tres cruces? La cruz del centro fue construida para ti”. El criminal preguntó: “Entonces, ¿qué fue lo que pasó?”. El carcelero respondió: “Alguien tomó tu lugar en aquella”.

Cuando Jesús estaba siendo condenado a muerte, Pilatos intentaba salvarlo de cualquier manera porque sabía que era inocente. De pronto tuvo una idea: en el tiempo de Pascua los judíos tenían el privilegio de escoger un prisionero para liberarlo. Entonces pensó: “Sé que tengo entre las rejas al peor prisionero que jamás tuve: Barrabás. Voy a traerlo delante del pueblo y decirles que escojan a quién darle la libertad”. Pilatos tenía la certeza de que nadie querría que Barrabás sea liberado.

Barrabás era un ladrón conocido por todos como dice la Biblia. Había asesinado a muchas personas. Era como Hittler, o peor, tal vez como Stalin, o como Milosevic. Nadie podría querer que él fuese liberado., Poncio Pilatos tenía la certeza de que todos escogerían a Jesús por los numerosos milagros que Él había realizado.

Pero él no sabía que las multitudes pueden ser engañadas de muchas maneras. Los líderes comenzaron a presionarlos a no dejar a Jesús libre y a que pidieran que Barrabás fuera liberado. Jesús fue llevado entonces a la muerte en lugar de Barrabás.

¡Barrabás somos nosotros! San Pablo dice: “Todos pecamos” (cf. Rm 3,23). Pecado en la Biblia no es hacer solamente cosas erradas, también no hacer cosas buenas que deberíamos haber hecho. Pecado significa decepcionar a Dios en las expectativas que Él tiene hacia nosotros.

San Pablo dice en la Carta a los Romanos: “¿Ustedes creen que vuestro enjuiciamiento es mejor que el de los paganos? No, no es así. Todos nosotros, paganos y judíos, pecamos”. Si San Pablo estuviese aquí haría la siguiente pregunta: “Ustedes, católicos del Paraguay, piensan que son mejores que los hindúes de la India? No, no es así. Todos pecamos. La Biblia dice: “El precio del pecado es siempre la muerte” (cf. Rm 6,23).

Concluyendo: todos nosotros merecíamos la muerte física, emocional y espiritual, pero… (ese pero es el pero de la salvación) Jesús murió en nuestro lugar. Él tomó sobre sí nuestro pecados, nuestros sufrimientos, nuestras heridas. Jesús no tenía pecado y se hizo pecador para que llegásemos a su santidad.

Porque Jesús murió en nuestro lugar, no necesitamos más morir. Este es el significado cristiano de salvación. ¿Qué significa salvación en Cristo? Es la experiencia y la certeza al respecto del perdón de los pecados. Todos lo demás es secundario.

Del libro: “Pasos para la Sanación” -

Padre Rufus Pereyra

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