Hay una buena traducción para el término “Reino de Dios” y “Sistema de Dios”. Así como existe el reino de las tinieblas, el sistema del mundo, el sistema del príncipe de este mundo, gracias a Dios,
existe el Reino de Dios, el Sistema de Dios.El Señor no dice que el Reino de Él es para los niños; para aquellos que tienen el corazón de niño; para los que tienen en el corazón el coraje de lanzarse en sus brazos, esperar y depender en todo de Él. ¡Vivir de la providencia! ¡Tener el coraje que los niños tienen! Dejar de lado nuestros padrones, lógicas y raciocinios.
Los hombres son prácticos. Dios los hace responsables, y, justamente por eso, ellos se defenderán mucho durante toda la vida. Aprendieron y fueron bien educados por los padres, por la escuela y por la vida a ser calculadores y así, no tienen el coraje de confiar en la providencia de Dios. Creen que no es digno de un hombre responsable, de un padre de familia, confiar en la providencia, es así “dar duro” providenciar todo, conseguir todo por su propio trabajo y esfuerzo.
El Señor le dice a los hombres que realmente precisan ser responsables y trabajar para llevar el pan a la casa, pero necesitan asumir su ser de niño y admitir que detrás de la “coraza” existe un corazón de niño. Los hombres ya percibieron que, en la práctica, los “cálculos” del mundo no funcionan. Solo que no tienen el coraje de lanzarse en los brazos del Padre y confiar en su providencia.
¡Aprendamos con el Señor! No perderás nada de tu ser hombre, de tus responsabilidades; al contrario, serás más responsable aun. Pero es necesario aprender que Dios es Padre y abandonarse en Él, dejando el sistema del mundo.
Reposemos en Dios nuestras cabezas cansadas de tanto calcular, de tanto planear y de buscar soluciones. Depositemos nuestro corazón ansioso, preocupado, angustiado, en el corazón del Padre.
Del Libro “Considerais como crescem os lirios”
Mons. Jonas Abib
Fundador de la Comunidad Canción Nueva.










