Reaccionando contra el pecado

11/06/2010

Quien desea ser casto, tendrá un milagro frente a él

Francisco de Asís era hombre y también tenía concupiscencia. En dos ocasiones especiales él luchó para no caer en pecado. Llegó a revolcarse en la nieve y a lanzarse contra las espinas de un rosal. Dios fue tan maravilloso que a partir de aquel día, esas rosas nunca más tuvieron espinas. Hasta hoy día existen en Asís. Los hombres lo llaman de fenómeno, nosotros lo llamamos “milagro“.

pelodentro

Dios honró a Francisco como honra a todos los que desean ser hombre de verdad. Quien desea ser casto, tendrá un milagro frente a él. Dios hasta es capaz de dejar que las rosas pierdan sus espinas para demostrar que Él es capaz de hacerte casto.

¡Aguanta firme! Serás muy tentado mientras estés aun en la fase intermedia de tu conversión, como cuando la caña de azúcar que se prensa, se hierve. ¡No será fácil! Encontrarás muchas impurezas aun, pero ten la plena seguridad: bien rápido entrarás en el proceso de destilación. ¡Serás puro alcohol!

Mira, cuando Clara se decidió a seguir a Francisco, él le dio sólo unos pocos días para pesar. Le dijo: “Si realmente quieres seguir a la santa pobreza y vivir nuestra vida, lo primero es deshacerte de lo que más amas y a lo cual estás mas aferrada: la belleza de tus cabellos” Pero dime, ¿por qué? ¿No fue acaso Dios quien se lo dio? Sí, pero para Clara era un apego. Ella lo pensó, rezó, después se arrodilló ante Francisco, con una tijera en las manos, cortó sus bellos cabellos, que aun hasta hoy, después de 800 años, se conservan bellos en el Monasterio de Asís. Ahora es tu turno: ¿qué es lo que debes cortar en tu vida? ¿A qué estás apegado? ¿Qué es lo que debes dejar que Francisco y Clara corten en tu vida?

Para Clara, su apego eran sus cabellos: ¿y para ti?

¡Tu decisión es fundamental!

Mira la historia de Absalón: él era el hijo de David y se reveló contra su propio padre, después de traicionarlo para usurpar su trono. Absalón luchó y cuando se dio cuenta que estaba perdiendo, se echó a la fuga, salió cabalgando e innumerables soldados lo siguieron. Los soldados fueron a su alcance. Absalón miró hacia atrás y no se dio cuenta de que se estaba acercando a un árbol. Como resultado, sus largos cabellos se prendieron a los gajos y se quedó atrapado ahí, colgado de sus cabellos, fue entonces que una lanza le traspasó la espalda, dándole muerte ¡¿Entendiste?!

El enemigo quiere agarrarte de los cabellos, quiere agarrarte por aquello de lo que dependes. Debes, por lo tanto, dejar que Clara y Francisco corten todo lo que esos “cabellos” significan en tu vida; de lo contrario corres el riesgo de morir de una lanzada en la espalda, como Absalón, preso en sus dependencias.

Preséntate ahora ante el Señor en oración:

Estoy dispuesto a pasar por todo el proceso. Será duro. Sudaré, lloraré, derramaré sangre, pero lo conseguiré, Señor. Quiero pagar todo el precio. Quiero pasar por la prensa, quiero ser molido y hervido como la caña. Quiero ser destilado. Quiero aprender a vivir en sana convivencia, y quiero adquirir un corazón puro:

“Felices de corazón puro porque ellos verán al Señor”

Señor, yo me decido. Me dispongo a pasar por la prensa. No lo dejaré para después, comenzaré ahora.

Gracias porque sé que quieres hombres y mujeres viviendo en sana convivencia. Yo quiero entrenarme y voy a aprender.

Jesús, de puro corazón, haz mi corazón semejante al tuyo, hazme vivir la pureza y la castidad.

Del libro “Geração PHN” del

Mons Jonas Abib

Fundador de la Comunidad Canción Nueva

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