Los mandamientos del Señor son caminos de vida y libertad
Si visitas a un Judío Ortodoxo, verás que las puertas de su casa están marcadas con los mandamientos. Dios quiere, en el día de hoy, grabar los mandamientos en tu corazón.
El 1º mandamiento es: “Amarás el Señor tu Dios con toda tus fuerzas y con toda tu alma”. Y no sólo en tu corazón, sino en el corazón de tus hijos, de toda tu familia y en toda tu casa. Hoy, necesitamos marcar nuestras puertas con la señal de la salvación y marcar nuestro hogar con el Señor, porque no
permitiremos que el enemigo venga en nuestros hogares. Pero para que el mandamiento del Señor tenga efecto en nuestra vida, necesitamos escuchar la voz y la voluntad de Dios. Es necesario escuchar, porque la Palabra de Dios es la luz para nuestros pasos, es la liberación. Y quien quiere ser libre necesita escuchar la voluntad del Todopoderoso. Y quien oye la Palabra de Dios es semejante a un hombre sabio.Cuando entramos en una librería, vemos que las estanterías están llenas de libros de auto ayuda, todos están buscando ayuda, pero, en realidad, están buscando sabiduría. Y el hombre sabio es aquel que mantiene su casa en el Señor. Tú sólo serás feliz si practicas la Palabra de Dios y al escuchar la (Palabra de Dios), necesitamos tener la intención de practicarla.
Existe un pasaje bíblico que dice que un padre tenía dos hijos. Él llamó al primero y le dijo: “Hijo vete a trabajar en la viña”. Y este respondió diciéndole que “sí”, pero no fue. El padre llamó el segundo, pero este respondió que “no”, pero en el final fue. ¿Cuál de ellos obedeció al Padre? El segundo, porque hacer la voluntad de Dios Padre, muchas veces, no significa hacerlo con la boca, pero obedeciendo con el corazón.
Los mandamientos del Señor son caminos de la vida y libertad. Cuando nos alejamos de los caminos del Señor perecemos.
San Agustín, en el principio de su conversión, no conseguía dar pasos, porque para todo él decía: “Voy a hacerlo mañana”. Y cuando él se dio cuenta de que era necesario no dejar para mañana, sino que hacerlo en aquel exacto momento, él vio que era posible caminar.
Conversión es aferrarnos al Reino de Dios, es decisión. El joven rico encontró el mayor tesoro y Jesús sólo le pidió que lo abandonara todo por causa de él. Y la palabra dice que el joven se marcho triste. Y todo porque él no tuvo la coraje de dejarlo todo por Nuestro Señor Jesucristo.
Una vez le preguntaron al Señor qué era necesario para entrar al Reino de Dios y Él dijo que era necesario ser como los niños, porque ellos son desapegados. Lo que nos salva es abandonarlo todo como un niño. ¿Hasta cuándo vamos a decir “mañana, mañana…”? ¿Por qué no ahora? Hoy estamos recomenzando nuestra vida. Y voy a contarte un secreto: Tú estás comenzando tu nueva vida muy bien, porque estás entregando las riendas de la misma en las manos de Dios.
Márcio Mendes
Misionero de la Comunidad Canción Nueva










