El padre Joseph Quinn, Irlanda, vino a Madjugorje para dar gracias a la Madre de Dios . Había comenzado desde muy joven a encender sus faros bajo la conducción de la Santísima Virgen. El pequeño Joseph tenía 9 años cuando su tío se preparaba para ir en peregrinación a Lourdes, pues sufría de cáncer. Joseph se
asombró al ver el desfile de vecinos y amigos que venían a entregarle misteriosos sobres a estes tío. Su madre le explicó que esas personas transmitían así sus intenciones a Nuestra Señora de Lourdes, que las leería y que les respondería según la voluntad de Dios.Una idea comenzó a germinar en la cabeza del niño. Sin decir nada a nadie, corrió a su habitación y escribió con su mejor caligrafía algunas palabras a la Santísima Virgen: “Querida María, ¡haz de mí un sacerdote! Tu hijo, Joseph”. En aquel entonces, Joseph recitaba su rosario sin pensar mucho en ella, pero seguía de buena gana la costumbre familiar. Aunque todavía no rezaba con el corazón, sabía por su madre que María era una mujer maravillosa.
Ella tomó su peticiónal pie de la letra: Joseph fue ordenado sacerdote en 1995.
¡Hoy, el padre Joseph irradia felicidad por ser sacerdote! “Para mí”, dijo, “cambiar el pan en el Cuerpo y el vino en la Sangre de Cristo es, cada vez, una experiencia estremecedora”.
Del libro: “El niño escondido” – de Medjugorje










