El noviazgo es una gran conquista antes del matrimonio.
Pienso que toda persona debe tener a alguien en la vida para compartir sus alegrías y tristezas, conversar, jugar y relajarse. Algunos optan por tener muchos amigos y por eso ponen en estas relaciones de amistad las posibilidades de compartir. Pero además de los amigos, otros se sienten atraídos por alguien en especial, que les causa un cierto deseo de estar juntos, brotan sentimientos y emociones, cuando se encuentran, los ojos brillan, el corazón late más fuerte: sucede esurge el enamoramiento, primer síntoma de un amor que puede madurar hasta el matrimonio feliz. Lleva tiempo es necesario analizar bien todas estas emociones, se debe vivir también con la razón, con mucho diálogo y una buena conversación abierta y sin restricciones de vida. A todo eso podemos llamar de noviazgo, una etapa de la vida de quien está llamado a vivir con alguien, que empieza y nunca termina, porque al romper el noviazgo, simplemente acabó el amor.
Muchos matrimonios entran en una crisis profunda por la falta de noviazgo. Piensan que después de casados, y como están viviendo juntos todo quedó atrás. Pero es exactamente lo contrario, la etapa más extraordinaria del noviazgo es el matrimonio. El matrimonio proporciona la mejor hora para darse cariños y mucho, si los cónyuges buscan oportunidades para estar juntos y apreciar la presencia uno del otro, caminar y conversar mucho, hacer planes para el futuro y para los hijos, relajarse, besarse y amarse profundamente.
Esa es una lectura madura de una relación que no deja que las dificultades propias de la vida pongan sombras sobre toda la luz que emana de dos personas que se aman, que cultivan este amor y que quieren crecer juntas y tener una vida llena de sentido y placer. El placer, sobretodo el sexual, es una gracia propia del sacramento del matrimonio, fuente de alegría, como dice la Encíclica Casti Connubbi, del Papa Pio XI.
El noviazgo es una gran conquista antes del matrimonio y después del matrimonio. Podemos hasta hacer la comparación con el amor de Dios, que es un amor apasionado. Quiero invitarles a los que están casados a reconquistar a sus esposas o a sus maridos, invitarles a retomar urgentemente el noviazgo. Enamorarse es tan bueno que eleva el alma a Dios, produce efectos positivos en la salud física y mental de la persona. El amor empieza en el noviazgo y tiende a terminar cuando el noviazgo para. ¡Es tiempo de retomar, hazlo bien!
Si no estás casado aun, y no tienes novio(a), busca a la persona adecuada, lo cual no quiere decir perfecta, y no tengas miedo de enamorarte, deja el sexo para después del matrimonio. La persona se construye por el amor que le damos, si la persona es receptiva. El amor nace de encuentros, de miradas, pierde el miedo y déjate llevar por las emociones, invierte e insiste en los sentimientos.
Diácono Paulo Lourenço
Comunidad Canción Nueva









