No pecar contra la castidad

05/05/2010

Eres una obra de arte muy preciosa.

El Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) describe a la castidad como un don, una gracia, una obligación. La castidad tiene todo que ver con la capacidad de darse. La persona que consigue tener autodominio de, consigue darse a los demás.

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Me di cuenta de que todos pecamos muchas veces contra la castidad por haber aprendido a hacerlo en la escuela, en casa o a través de la televisión. Creo que aún en pensamientos, obras u omisiones ya pecamos contra la castidad.

El mugriento (enemigo de Dios) no conseguiría hacernos pecar si él no revistiera el pecado de algo que resulta agradable. Él lo usa como carnada; somos como peces, el pescador coloca la carnada en el anzuelo, el pez lo ve, creyendo que es comida, va a comer y termina enganchado. Primero, el mugriento nos seduce, después nos lleva a auto condenarnos. Para que yo cometa un asesinato necesito tener un arma, pero para que cometa un pecado contra la castidad, no necesito nada, sólo el cuerpo.

El Catecismo afirma que la sexualidad tiene todo que ver con la persona humana. La sexualidad en el hablar, en el actuar, al cortar el cabello. El hombre tiene que mostrar que es hombre en la ropa que viste y viceversa; pero, en uno de sus capítulos, el Catecismo muestra las consecuencias de usar nuestra sexualidad equivocadamente.

Cierta vez fui a conocer el cuadro de la Monalisa. Allá se paga una fortuna, existen varios guardias de seguridad cuidando la obra, pero, cuando llegué, me decepcioné, pues era un cuadrito nada más. ¿Por qué será que había tantos guardias cuidando aquella obra? Por el artista que lo había hecho.

¿Sabes por qué la Iglesia pelea tanto contigo? Por el Artista que te creó, eres una obra de arte muy preciosa.

Para los matrimonios y para los que están listos para casarse yo recomiendo que lean mi libro “Sed Fecundos”. Deben descubrir la belleza de la castidad y de su cuerpo. El objetivo del mugriento, cuando quiere seducirte, es hacer que pierdas el autodominio, y perdiendo el autodominio no te valorizas.

El cuerpo de una persona que se prostituye camina muy rápido hacia la deformación. La sexualidad es buena, es fuente de vida, es obra privilegiada de las manos de Dios, por eso tenemos que tener cuidado cuando vestimos una ropa, para no despertar una mirada maliciosa en el otro.

Cuando un hombre y una mujer se unen es un lugar parecido al cielo.

La mejor y más bella reproducción de la belleza de la Santísima Trinidad se da cuando parejas consagradas a Dios se unen en un acto sexual. Es la marca registrada del amor de Dios y es el placer y la alegría en el cuerpo y en el alma en el acto sexual.

El Catecismo presenta en plural: los actos propios por los cuales el hombre y la mujer se dan, la relación íntima de la mujer y del hombre. Cuando esa relación es aislada es más apropiado llamarla prostitución.

Necesitamos cuidar nuestro cuerpo y nuestro órgano sexual. Hoy en día los jóvenes no tienen vergüenza de nada, usan pantalones mostrando la ropa interior, y eso si es que no muestran otras cosas. Tú necesitas amar a tu cuerpo, fue Dios quien lo creó.

Necesitamos combatir al enemigo, principalmente porque él se instala en la sexualidad. Y todo porque la sexualidad es linda.

Prédica en diciembre de 2005

Padre Leo
Fundador de la Comunidad Bethania

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