La Misa, la oración suprema del cristiano

24/05/2010

Es la oración más importante, es Cristo quien nos espera

¿Qué es, por tanto, la Eucaristía? El amor de Cristo hasta el extremo, para ti, para mí, durante toda la vida. Porque la Eucaristía significa poner a tu disposición toda la omnipotencia, toda la bondad, todo el amor y la misericordia de Dios, todos los días, todas las horas, de tu vida. Y así, en cada Sagrario del mundo, en cada Misa, se está, por así decir, creando un incendio, una hoguera de amor; pero, ¿quién se calienta?, ¿quién se quema?, el que se acerca.

Él dijo: ‘Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo’. La Eucaristía es ese lugar, es esa manera misteriosa pero real, con la que Cristo se queda a lo largo de toda nuestra vida, con cada uno de nosotros.

Y el decir: ‘con vosotros’, es decir contigo. Les pongo un ejemplo que nos puede ayudar en este caso: Si un día de sol, tú eres la única persona que sales a tomar ese sol, puedes decir: ‘Todo el sol fue para mí esta mañana’. Si salen dos personas, no se reparten el sol, sino que las dos pueden decir: ‘Todos sus rayos, toda su luz, la disfruté yo solo’. Pero, si sale un millón de personas al sol, o dos millones, nuevamente no se reparte el sol, sino que cada uno dice: ‘Todo el sol fue para mí’, y es cierto; el hecho de que esté solo, o haya millones, no disminuye el sol. La Eucaristía es como el sol: aunque participen en Ella millones, ese sol, esa Eucaristía, ese amor de Dios, es para mí solo; en realidad, si yo fuera la única persona que comulgo, que voy a Misa, no recibiría más de lo que recibo yendo con otros.

Ahí está, pues, Cristo, medicina de mis males, el gran amigo, en todos los Sagrarios, en todas las Misas. Si yo me reconozco enfermo, necesitado de redención, no hace falta recordarme que tengo que ir, de la misma manera que cuando a uno le duele una muela, piensa en el dentista; cuando a uno le duele otra parte del cuerpo, enseguida: hospital, medicinas, tengo que curarme porque estoy enfermo….. ¡Qué lástima que no sintamos eso mismo hacia la Eucaristía, que es el remedio de todos nuestros males espirituales! Ahí está, a todas horas, para ti, el único Bien verdadero, subrayándolo, el único Bien perdurable, que dura toda la vida; el único Amigo sincero, el único Amigo fiel que nos tiende la mano, y que nos ama en la juventud, en la edad adulta, en la ancianidad, en la tumba, y en la eternidad.

Padre Mariano de Blas – LC
Nuestro columnista desde México

Un comentario para “La Misa, la oración suprema del cristiano”

  1. Hagan todo lo que Él les diga at Canción Nueva Dice:
    24/05/2010 às 10:07

    [...] están con Jesús por una cuestión cultural. La familia les enseñó así. Participan de la Misa todos los domingos, pero una cosa es lo que escuchan en la iglesia y otra es lo que viven afuera. [...]

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