Dios quiere sanarnos de las cosas que no hemos podido entender
Muchas veces nos dirigimos a Jesús para pedir sanación y la liberación, pero nuestro corazón está repleto de resentimientos y enojos, por lo tanto, la sanación no se da. En primer lugar, necesitamos que Jesús arranque las barreras que existen en nuestro corazón. Necesitamos perdonar.
Aunque uno se encuentre cerca de Dios, hay una necesidad de abrirse al perdón para que sea sanado..
“Perdona a tu prójimo por la injusticia cometida; entonces, cuando ores, tus pecados serán perdonados. Si un hombre alimenta la cólera contra el otro, ¿cómo podrá pedir al Señor la cura?” (Sr 28,2-3).
Nuestros antepasados necesitan nuestro perdón, aunque no los hayamos conocido. En nuestro árbol genealógico sucedieron muchos casos dolorosos de muerte, traición, sufrimiento, odio, venganza que, necesitarán alcanzar la misericordia de Dios. Muchos necesitan perdonar a su padre, a su madre, a sus parientes cercanos, incluso a quienes ya murieron, que tal vez ni tuvieron tiempo de reconciliarse… Es necesario que el perdón sea liberado.
¡Cuántas personas necesitan perdonar y ser perdonadas! ¡Cuántas personas precisan perdonar a Dios, porque no sienten su amor, no experimentan ni el amor humano, por los acontecimientos dolorosos que ocurrieron en su vida!. Y no fueron capaces de sobrepasar el sufrimiento, formando así una barrera con Dios.
El perdón es fundamental para que la reconciliación con Dios y con los hermanos ocurra. Dios quiere sanarnos de las cosas que no hemos podido entender en nuestra vida, de las cosas que se quedaron sin explicación. La falta de perdón acaba afectando nuestro físico también, provocando enfermedades. Inclusive enfermedades graves como el cáncer, la leucemia, y otras tantas.
No es castigo de Dios. No. No piense así, sino que es el peso sicológico, que se descarga sobre nuestro cuerpo y llega a provocar enfermedades.
Perdonar es receta de salud.
Tu hermano,
Padre Jonas Abib
Fundador de la Comunidad Canción Nueva










