¿Qué tiene que ver la vida sexual de un célibe con su vida espiritual?

06/05/2010

Por: Cosme Puerto Pascual, o.p.

La sexualidad es un don divino confiado a los seres humanos; es un don de Dios, luego si es de Dios ¿cómo puede ser algo malo?, ¿cómo algo creado por Dios, algo a lo que Dios da el visto bueno puede ser reprimido y negado? Dios confía este don a los célibes para que éstos vivan su vida espiritual en relaciones libres, responsables y igualitarias; Dios nos da este don no para que vivamos nuestra vida espiritual en constante amargura, sino para que gocemos y para que disfrutemos de ella sabiamente dentro de nuestra vocación.

La sexualidad es un itinerario salvífico. Abordada desde el prisma teológico, se puede manifestar que Dios no es sexuado como lo somos los hombres, no obstante Dios está en la génesis de la sexualidad humana. Por tanto, la sexualidad humana es una realidad ambivalente, pero puede ser también un camino privilegiado de encontrar a Dios. ¿Cómo es esto? Depende de cómo se viva. ¿La sexualidad como camino de amor a Dios?… Hay que indicar que esto, por extraño que suene, es posible puesto que Dios es Amor y el hombre participará de esa dinámica salvífica.

Algunas personas optan por la sexualidad célibe como camino para vivir y cultivar su vida espiritual

En nuestra sociedad actual, existen muchas personas célibes, por muy variadas razones. Unas son célibes accidentalmente, porque caen en el celibato y se quedan en él; otras son célibes a su pesar. De éstas, algunas, a las que les perturban los largos períodos de inactividad genital, suelen cambiar su forma de sexualidad. Otras descubren que el celibato es positivo, a veces apuestan por él, y encuentran que es una experiencia muy enriquecedora. Las hay que deciden descansar de las actividades genitales y de las dependencias de otras personas, y se hacen célibes sin importarles las implicaciones que pueda traer su nuevo modo de vida.

Pero otras son plenamente conscientes y célibes muy motivadas porque han tomado una decisión positiva: asumir el celibato durante un prolongado periodo de tiempo o para toda su vida. Lo hacen por muchas razones de tipo humano y religioso. Pero una de estas razones es dedicar todo su tiempo, además de sus energías afectivas y sexuales a vivir y cultivar su vida espiritual.

Tomado de: LA SEXUALIDAD CÉLIBE. UN CAMINO DE ESPIRITUALIDAD

Fuente: ALMAS

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