Lo más importante en nuestra vida es someternos a la voluntad de Dios. Cuanto más sumisos somos a la voluntad divina, tanto más libres nos volvemos.
A veces, “echamos la red” como Pedro lo hizo, sin que nada consigamos “pescar”, de modo que acabamos
insatisfechos. Cuando nos damos cuenta de que las cosas no están caminando como nos gustaría es lindo tener el coraje de detenernos ante el Señor y preguntarle: ‘Señor, ¿qué quieres de mi?’ Estate seguro de que el Señor no te dejará sin respuesta y va a indicarte la dirección correcta, como hizo con Simón Pedro, después de haber trabajado toda la noche sin conseguir pescar nada.“Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Lleva la barca a la parte más honda y echa las redes para pescar. Simón respondió: Maestro, hemos trabajado toda la noche sin pescar nada, pero, si Tú lo mandas, echaré las redes. Así lo hicieron, y pescaron tantos peces que las redes estaban por romperse” (Lucas 5,4-6).
Desea realmente que la voluntad de Dios se realice en tu vida. Qué Jesús entre en tu historia, transformando toda situación que estás viviendo, la cual te ha dejado triste y oprimido. Sumerge tu vida en la Sangre de Cristo, que es fuente de toda liberación. Reza durante todo este día esta jaculatoria de confianza en Jesús:
¡Jesús, en Vos confío!
Luzia Santiago
Cofundadora de la Comunidad Canción Nueva










