Quiero proclamar sobre ti, que estás en paz con Dios, nosotros estamos en paz con Dios y nos gloriamos hasta en las tribulaciones y dificultades, hasta en eso podemos glorificar a nuestro Dios. “Habiendo, pues, recibido de la fe la justificación, estamos en paz con Dios, por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido también, mediante la fe, el acceso a esta gracia en la cual nos hayamos, y nos gloriamos en la esperanza de la Gloria de Dios. Más aún nos gloriamos hasta en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación engendra la paciencia” (Rm 5,1-3)
¿Cómo puedo gloriarme en las dificultades? No nos gloriamos por las dificultades, nos gloriamos porque Jesús está con nosotros; sabemos que en las dificultades aprendemos a esperar en el Señor.
Nuestra paz con Dios no es esa paz indiferente, no puede ser paz de indiferencia, porque muchas veces nos sentimos inseguros como estaba el Rey David ante el profeta Natán. Todos somos dignos de morir por el
pecado. Jesús, fue sacrificado por mis pecados y tus pecados, Él tomó tus enfermedades, por eso un día serás sanado; Él fue castigado por nuestros pecados, inclusive aquellos que sólo tú y Dios saben, que Dios y yo sabemos. Decir que Jesús murió por nuestros pecados es lo mismo que decir que murió por nuestra culpa, nosotros matamos a Jesús.Dios te amó tanto que envió a su Hijo, no para condenarte sino para salvarte porque te ama demasiado. ¿Sabes quién te acusa?, el adversario de Dios, Jesús no te acusa.
Nadie puede entender el amor de Dios si no entiende cuánto sufrió Jesús, para que seas rescatado por Él, necesitamos navegar en esta verdad, sólo quien se perdió puede saber lo que es ser rescatado, debemos reconocer que somos nosotros los que condenamos a Jesús. Judas y Pedro traicionaron a Jesús pero la diferencia es que Pedro lo hizo tres veces y después experimentó el profundo arrepentimiento y lloró sus pecados.
Cuando tú dices, “yo pequé, yo merezco la muerte”, Dios te dice, “yo no te condeno porque el crimen que cometiste fue pagado por la Sangre de Mi Hijo”. Sólo un corazón contrito es capaz de experimentar esta gracia en su vida, quien no tiene humildad y se revela contra Dios ante la menor decepción hace lo que ningún hijo hace a su padre.
¿Por qué murió por nuestros pecados? Porque Él nos amó, Jesús te amó y se entregó por ti. Jesús no es sólo tu salvador, es tu amigo, Él dijo: el mejor amigo es aquel que da la vida por su amigo. Jesús te ama gratuitamente, Él te amó por gracia, no se puede explicar cuando alguien ama a otra persona porque es pura gracia. Jesús murió por su propia voluntad, nadie lo mató, tenemos la culpa de su muerte pero Él fue libremente entregado y murió por ti y por mí; Dios no te ama por lo que haces, Él te ama por gracia y tiene compasión de ti como un padre se compadece de su hijo y mucho más porque nunca va a dejarte ni cometer los errores que tu padre pudo haber cometido contigo, porque Él no hace mal a nadie. Lo dice en su Palabra: “¿Acaso olvida una mujer a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Pues aunque ésas llegaran a olvidar, yo no te olvido” (Is 49, 15). “Con amor eterno te he amado: por eso he reservado gracia para ti” (Jr 31,3b). Dios nos habló por medio de los profetas y en el fin de los tiempos habló por su Hijo, pero más que amar, Él Es el amor mismo y se entregó por amor. No hay sufrimiento que puedas vivir que Jesús no entienda, Él sabe lo que es sufrir más de lo que tú sabes.
Todo el amor del Padre te pertenece, el remedio para tu familia no es el castigo, no es la represión, el remedio para la persona problemática de tu familia no es la rabia, sino es el amor, es por el amor que va a sanarse, por el amor va a volver a casa. Quien tiene a Dios tiene todo. He aquí una prueba de amor: “mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros” (Rm 5,8). Hay dos cosas que permiten saber si el amor es verdadero: si te ayuda siempre y te hace bien, y la segunda prueba es sufrir por la persona amada, te ama quien te aguanta. Jesús te está repitiendo, “yo no te amé en broma”. Para que sepas cuánto te amó basta que mires cuánto sufrió por ti, sufrimiento en el cuerpo pero más en el alma, cuanto más amor hay, más se sufre.
Sabiendo cómo Dios me amó, yo lo voy a amar a partir de hoy, para que tú lo ames, cree en el amor que Él te tiene. Dios te ama con amor apasionado, Él brilla de amor por ti, el paraíso no es nada más que disfrutar el amor de Dios. ¡A quien Dios ama, satanás no toca!
No escuches lo que te dice el tentador que te dice que no mereces el amor de Dios por haberlo traicionado, por tu pecado, escucha a Dios “aunque el corazón te acuse Dios es más grande que mi corazón”.
El mayor testimonio que puedes dar por el amor de Dios es perdonar a los que te hirieron: Nuestra religión es la del perdón. La Iglesia necesita de jóvenes para sanar la familia de Dios, jóvenes que no tienen miedo de consagrar su vida al servicio de Dios. Ten el coraje de entregarte a una vocación. La salvación de Dios está sobre ti.
Marcio Mendes
Comunidad Canción Nueva
Prédica durante el retiro de Semana Santa











06/05/2010 às 19:10
que lindas palabras me hiso muy bine leerlas
y mi vida esta en manos del señor !!!!
no caere en el pecado el me ayudara como nadie
y por eso me podre entregar para el servicio del señor
sabiendo q alguie me saco de ese lugar
mas alla de todo lo q hice
q bello
gracias señor por todo no me dejes y no dejes q yo te deje
06/05/2010 às 15:11
La Palabra dice que no nadie es malo, …solo que andamos en tineblas,…pero tambien dice que Jesus es la luz del mundo, y quien ande con “EL” nunca andara en tinieblas.. es satanas el padre de la mentira el que nos hace creer que nosotros al haber crucificado a Jesus por lo tanto no alcanzaremos su perdon …pero animo Cristo nos ama y nos da su perdon no por que lo merecemos, si no por su infinita gracia y misericordia.. en este sentido hagamos la mas sincera intencion de no pecar mas. La paz del Señor este con todos ustedes.