Cuando lo que pido no llega

23/04/2010

Viernes de noche… me acompaña en mi casa una taza de cafe, todos duermen ya y de fondo suena la Hermana Glenda y con esa hermosa voz que Dios le regalo me dice “que a todo aquel que pide se le dara, que todo aquel que busca entontrara”, y aunque sepa que es asi, la duda siempre esta acechándome y no puedo dejar de pensar que el problema sigue allí.

Busco la solución de mil maneras… hago tantos esfuerzos… ¡afronto la situación una y otra vez! Pero el problema parece a ratos vencerme.

No domino los fenómenos atmosféricos, no puedo impedir el movimiento de la tierra, no tengo poder absoluto sobre los virus. Sobre todo, estoy casi desarmado ante el gran misterio de la libertad humana y de la malicia de personas sin escrúpulos.

La técnica, es cierto, abre la posibilidad de construir casas más seguras. Mejora el rendimiento de la vida, crea pantanos y presas para conservar el agua, almacena y conserva alimentos, pero la fragilidad de mi cuerpo y de mi corazón siguen al acecho.

He intentado casi todo, y la familia sigue en ocaciones todavia peleando, en el trabajo persisten los mismos problemas, las respuestas aun no llegan, a ratos no encuentro la sanación y el desaliento y la ira me hacen su prisionero. ¡Son momentos en los que el infortunio parece triunfar!.
Sin embargo son sólo eso: MOMENTOS. Momentos para reaccionar y aprender que en el mundo terreno nada es fijo, nada es inmutable, nada es perfecto.

Mis queridos amigos… mis tesoros, esos son momentos para mirar al cielo y reconocer que tenemos un Padre Bueno que no nos abandona: porque somos sus hijos, porque somos débiles, porque estamos enfermos, porque necesitamos mucho de su consuelo y aliento, ¡por que sin el no podemos, no somos, no vamos!

Descubrimos, entonces, la necesidad de orar, desde lo más profundo, desde lo más íntimo, desde las necesidades más radicales. Sentimos que más allá de los montes tenemos un auxilio que viene de Dios, que hizo el cielo y la tierra.

Cuando ya nadie me escucha, Dios todavía me escucha. Cuando ya no puedo hablar con nadie, ni invocar a nadie, siempre puedo hablar con Dios. Si ya no hay nadie que pueda ayudarme -cuando se trata de una necesidad o de una expectativa que supera la capacidad humana de esperar – Él puede ayudarme, como lo afirmó el Santo Padre, el Papa Benedicto XVI: ¡el que reza nunca está totalmente solo!
Cuando creemos haberlo intentado todo… quizá nos ha faltado lo más importante, lo decisivo: ponernos en manos de Dios que nos dará aquello que nos conviene.

Si lo que pido no corresponde a sus planes (es decir, si no era lo mejor para mi), no lo recibiré. Me dará, lo sé, ¡algo mucho mejor.

Ha llegado entonces el momento para que todos le digamos desde el corazón, en especial yo, con la confianza de un hijo: “Hágase Señor tu Voluntad”

José David.
Nuestro columnista, desde Villarrica-Paraguay

3 comentarios para “Cuando lo que pido no llega”

  1. ANA LISSA RAMIREZ Dice:
    23/04/2010 às 21:05

    ASI MISMO ES QUE SEA SU VOLUNTAD Y NO LA NUESTRA,

  2. Hilda Dice:
    23/04/2010 às 11:05

    Los escritos de José David, son como los salmos…!! leerlos me trae paz. me llena de esperanza y me hace sentir que las palabras y los sentimientos son mios…

  3. dora Dice:
    23/04/2010 às 16:12

    yo en mis tanticimos años :eh esperimentado que solo poniendose en sus manos dejar todo El va a dar segun su voluntad, yo ya no pido oro, y el padre sabe bien lo que me conviene, aprendi que es el modo de que Dios me escuche ,orar orar ,bendiciones

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