Sanados para adorar

11/03/2010

Los santos padres, que son aquellos que llegaron poco después de los apóstoles, dicen que el mismo Jesús que actuá en la Eucaristía, también actuá en la Palabra. Por eso nosotros pedimos “Saname Señor, porque sé que Tú estas en la Palabra”.

Sanados para adorar, adorar para ser sanados. “Sí, Señor, yo quiero ser sanado para te adorar, solamente a ti, y servir solamente a ti para ser sanado”.

Jesús estaba navegando otra vez para la orilla de la opuesta, de nuevo se junta se afluí a él una gran multitud. Él estaba a la orilla del mar, cuando uno de los jefe de la sinagoga, llamado Jairo, se presento y ante sus ojos, se arrojó a sus pies, rogándole con insistencia: Mi hija esta en las ultimas. Ven y pon las manos para que se salve y viva. Jesús fue con él y la gran multitud lo siguió, empujándole. Sin embargo había allí una mujer que durante doce años padecía de flujo de sangre. Había sufrido mucho en las manos de varios médicos, gastando todo lo que ella tenía, sin encontrar ningún alivio; por el contrario se quedaba peor cada vez más. Y ella oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud y toco su manto. Ella decía: Si tocar, aunque sea en la borda de su manto, voy a ser curada. Sin embargo, en un instante se le estanco la fuente de sangre, y ella tuvo la sensación que estuvo sanada. (Evangelio de San Marcos 5,21ss)

Se arrojó a los pies, y eso significa una reverencia a sus pies, él sintió en la orilla la arena de aquel lago. Aquel hombre estaba delante del imposible, era su hijita que estaba enferma.

Aquí también en otro caso, una mujer que estaba enferma durante doce años, que había gastado todo lo que tenía. Después de haber oído hablar de Jesús, ella no conocía, y este no es tu caso, porque tu ya tienes más conocimiento de Jesús do que aquella mujer, entonces presente su imposible a Dios.

Imagine aquella mujer con una menstruación crónica, y en la cabeza de los judías una mujer así es para ellos una mujer impura, y ella también no podía tocar en las personas, en la mentalidad de ellos una persona impura estaba apartada de Dios. Cuando alguien esta enfermo, o en pecado, Dios no se aparta , por el contrario persigue como lo hace la oveja perdida. En la mentalidad de ellos aquella mujer estaba rechazada por Dios y la culpa era de la mujer. Ahora imagine el sentimiento de aquella mujer de sentirse rechazada y aún más culpable.

El Señor que le dice hoy, porque yo soy sólo el transmisor. Sea todo lo que te han echo, y todo lo que te han echo sentir culpable, que te hace sentir vergüenza de Dios, sentirse rechazada por Dios, no es verdad porque él no te rechaza. Entonces ponga todo este sentimiento en el pie de Jesús.

Vea, la fe de esta mujer que sólo había oído hablar de Jesús. Mi hermano, hoy el Señor quiere aumentar su fe. Tal vez tu ya estés acostumbrado, tal vez no crees más, y allí esta el desastres. La sanación que el Señor quiere hacer es la cura de tu fe.

Esta Palabra que nosotros estamos leyendo esta haciendo efecto, esta sucediendo allá con esa mujer y aquí esta sucediendo contigo. Mis hermanos ella no tocó en Jesús, ella tocó en el borde de su manto.

Vea Jesús esta tocando a ti, esta tocando tu enfermedad, o aquella persona que tu estas pidiendo por ella. Entonces toque Jesús, y crea que Jesús esta tocando a ti. Mientras la mujer contaba a Jesús su historia, llego alguien con la noticia de que la hija de Jairo había muerto. Imagine lo que ocurrió en el corazón de Jairo. Pero oyendo Jesús la noticia, Él dice: “¡No temas cree solamente!”

Jesús necesitaba deshacer de aquella multitud y después él necesitaba sólo de personas de fe cerca de él. La noticia fue clara, pera había la voz de Jesús que decía: “¡No temas cree solamente!” Mis hermanos en este momento Jairo no podía oír la voz de la lógica, que era la voz de las personas que habían dicho, “No molestes al maestro, vuelve para tu casa”. Pero había una otra voz que era la palabra de Jesús, y allí esta el más importante. Es evidente que las cuestiones humanas nosotros tenemos que oír la lógica, pero en las cuestiones de la fe no podemos oír la palabra lógica. Es el momento de oír, de guardar dejar que la palabra de Jesús haga su efecto.

Imagine esta cena, Jesús tomó la mano de la niña y dijo: “Talita Cumi” y la niña inmediatamente se levantó y empezó a caminar. Aunque dentro de Jairo había pasado tantas cosas, pero la voz de Jesús resonó dentro de él y él creía.

Monseñor Jonas Abib
Fundador de la Comunidad Canción Nueva

Comentarios