No importa saber que Dios existe

22/03/2010

¡Dios nos cerca de cuidado, con seguridad Él te protege!

No importa saber que Dios existe, lo importante es saber que Él es amor (decía un filósofo).
Cuando pienso en esta afirmación, casi oigo a Santiago diciendo: “¿Crees que hay un sólo Dios? ¡Haces bien! Incluso hasta los demonios creen y tiemblan”.

Lo que Dios quiere con nosotros es un relacionamiento íntimo, personal, de padre a hijo, de amigo a amigo; no sólo creemos en su existencia, porque esta definición es pagana, saber que Dios existe y vivir como si Él no existiera; olvidarse de él y ponerlo en segundo lugar.

¡Dios te ama y quiere ser amado por ti! Él te ama de verdad, está atento a tu vida, sabe de tus sufrimientos, conoce tus secretos, lo que nunca le has dicho a nadie , Él lo sabe, y es así que Él te ama, aceptándote como eres.

¡Dios nos cerca de cuidado, con seguridad, Él te protege!

Un día volvíamos a Cachoeira Paulista – San Pablo, Brasil,  de una misión, el auto estaba en la velocidad permitida en la carretera (110 Km/h), cuando de repente, el volante empezó a temblar, el conductor intentó estabilizar el auto, pero el temblor fue aumentando, condujimos el auto hacia la vereda y por “coincidencia”, ya era la entrada para un puesto de gasolina.

Cuando saltamos del auto, ¿cuál fue nuestra sorpresa?  La rueda delantera izquierda había perdido los tres tornillos en la carretera y el último que quedó estaba en su última vuelta. Si aquel tornillo se hubiera aflojado, en la velocidad que estábamos, tal vez estaríamos dando vueltas hasta hoy.

Pero lo que me asusta no es que aquel tornillo que se ha quedado allí, ni los otros tres que se soltaron. Lo que me asusta son las expresiones que he oído “¡Vaya, que suerte!” o “¡Qué coincidencia! ¡Ustedes  han parado justo a tiempo!”

Yo no tengo ninguna duda de que la mano poderosa de Dios ha preservado nuestras vidas y nos salvó de la muerte aquella noche. ¡No fue suerte, fue Dios! ¡No fue una coincidencia sino su amor el que nos salvó!

Dios hizo lo que hizo, no porque existe, sino porque me ama. Él cuida de mí y está cuidando de ti en este momento.

Cuando pusimos la rueda del auto en su sitio había una sola palabra en nuestros labios: “¡Gracias a Dios! ¡Cómo es bueno el Señor!”

Márcio Mendes
Misionero de la Comunidad Canción Nueva

Comentarios