El Espíritu Santo: una persona

19/03/2010

Algunos dicen que en el Espíritu Santo es solamente una energía. Pero nosotros creemos que la Biblia no dice eso, sino que es una persona.

En la Biblia, Espíritu es el impulso de Dios, que interviene en el mundo y particularmente en el hombre. En

ese sentido, se aplica a la actividad de las tres Personas de la Trinidad que obran unidas.

Pero hay textos donde la expresión Espíritu se refiere a alguien, indica una Persona distinta del Padre y del Hijo. Así lo vemos, por ejemplo, en el Evangelio de Juan. Allí se le da también el nombre de Paráclito, y se le llama otro Paráclito, para distinguirlo de Cristo; y se atribuye la misión de recordarnos lo que Cristo enseñó. Se dice, por otra parte, que el Padre lo envía. Se le menciona con el pronombre , aquél que no utiliza para referirse sólo a una energía o a un impulso impersonal, sino para hablar de una Persona (Jn 14,26; 16,7-15).

También podríamos mencionar 1 Cor 12,11 donde se la atribuye un poder de decisión personal: reparte los dones como él quiere. Finalmente, mencionemos Gál 4,6, donde se dice que el Espíritu clama “Padre”, lo cual remarca que se distingue del Padre.

Sin embargo. Aunque es una Persona distinta, el Espíritu no permite que nos detengamos en él, porque siempre nos orienta a Cristo, y al Padre. Lo que él nos comunica es lo que recibe de Cristo )Jn 16,14-15), y lo que nos recuerda son la enseñanzas de cristo. Pero además, él nos hace clamar: “Padre” (Gál 4,6; Rom 8,15). Él, con la seducción sublime de su gracia, hace que nos enamoremos de Cristo y que nos dejemos atraer por Dios Padre.

Pidamos al Padre Dios que derrame en nosotros ese magnífico regalo del Espíritu Santo, porque su Palabra lo ha prometido:

“Y si ustedes, que son malos, saben, dar cosas buenas a sus hijos, cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan” (Lc 11,13).

Del libro: “Los cinco minutos del Espíritu Santo” – Victor Manuel Fernández

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