La palabra de Dios tiene el poder de fecundad en nosotros la criatura nueva y ¡plantar semillas de eternidad!
En Isaías 55, 10-11 Dios nos dice:
“Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo y allá no vuelven más, pero vienen a regar y fecundar la tierra, y hacerla germinar y dar semillas, para la siembra y para la alimentación, así la palabra que salga de mi boca no volverá a mí vacía; antes, realizará todo lo que fuera mi voluntad y producirá los efectos que yo pretendí, al enviarle.”
Por tanto, ¡la palabra de Dios tiene poder!
Tiene una unción especial para transformar nuestras vidas, ¡sólo precisamos creer!
Ella riega y fecunda nuestra alma, hace brotar en nosotros la semilla de una vida nueva, ¡de un hombre nuevo, de una mujer nueva!
La palabra de Dios no es vacía, ella tiene fuerza, dinamismo, produce vida en nuestros corazones.
Ella se realiza en la vida de aquel ¡que cree! Ella transforma el interior de todos aquellos ¡que se abren para recibirla!
Entonces, dentro de nosotros, también existen “semillas estropeadas”, “semillas del infierno”, que genera infierno en el mundo: el pecado.
En esta cuaresma, precisamos detectar las semillas del mal en nuestras vidas y lanzarlas en el fuego de la misericordia divina, en la hoguera del amor de Dios, buscando el sacramento de la confesión, ¡haciendo un camino de vuelta al Señor!
Las semillas estropeadas de los dolores, del odio, del rencor, de la venganza, de los resentimientos, de la impureza, y cosas semejantes, fecunda a la criatura vieja, el hombre viejo y ¡trae la muerte a nuestro espíritu!
Vamos a permitir a Dios que nos transforme por su palabra, vamos a lanzar semillas de eternidad en nuestro interior, meditando las sagradas escrituras y dejando que ella produzca en nosotros, ¡los efectos deseados por Dios!
Vamos a orar:
Señor, retira de nosotros los efectos destructores de la palabra que ¡destruye!
Purifica la tierra de nuestro corazón, tornándola fecunda por ¡tu palabra!
Destruye toda semilla que produce muerte: el odio, el rencor, los dolores, divisiones, impureza y ¡todo lo demás que nos corrompe!
¡Derrama tu Espíritu Santo y fecunda nuestra alma!
Haz brotar en nuestras vidas las semillas de la eternidad: ¡la paz, la bondad, el perdón, la pureza, el amor!
¡Amén!
¡comenta tu experiencia!
Salette Ferreira
Comunidad Canción Nueva
blog.cancaonova.com/saletteferreira











05/03/2010 às 01:03
Hola! me encantó esta reflexión!!! me llega al corazón!!! Saludos desde Cordoba, Argentina!!! Dios los bendiga mucho mas!!!
05/03/2010 às 15:03
Si! a mí también me llegó muchísimo la oración, y pido al Señor que me haga ver en esta cuaresma para avanzar en mi proceso de conversión y desechar las malas semillas.
¡Amén!