Quien no cree que Dios sana, muchas veces no duda de su poder, sino de su amor..
Que emoción sentí, al recibir a una madre con su hijo de 4 años! Ella me dice:
“Marcio, mi hijo tiene una enfermedad en la sangre, que hace que su piel se abra en heridas , está débil, siempre con fiebre”.
Los médicos dijeron, que antes de los 7 años, él no iba a mejorar”.
En realidad, él niño estaba cubierto de heridas. ¡Era lamentable!
La madre continuó:
Me parte el corazón verlo por la mañana, las sabanas empapadas de sangre, pero lo peor fue cuando me tomó de la mano, y mecondujo hasta el espejo diciendo: “Mira, mamá, mis pequeños amigos tiene razón. Me veo como un monstruo”.
Me dolió escuchar este relato. Me decidí a hacer lo único que podía hacer: Orar.
Después de la oración, el niño retomó su conciencia, por un momento no había sucedido nada, pero después de una semana, la madre declaró en un grupo de oración que las heridas de su hijo habían desaparecido.
¡El niño fue sanado!
¡Cuanto amor! Este es nuestro Dios, sana porque nos ama.
Dios te ama como ama esse niño. Dios es feliz por ser tu padre, por ser tu madre y tu amigo.
Inclusive si has cometido un error, Dios cree en ti.
¡Créelo! Èl te ama, porque eres su hijo y no por otra razón, no es porque eres bueno, sino porque el bueno es Èl.
Lo que hizo con este niño, èl puede y quiere hacerlo por ti.
“¡Como el Padre es bueno con sus hijos, así es el Señor bueno con los que le temen!”
Márcio Mendes
Misionero de la Comnunidad Canción Nueva










