Como Madre, os lo ruego, abrid vuestro corazón, afrecédmelo y no temáis nada. Yo estaré con vosotros y os enseñare cómo poner a Jesús en primer lugar. Os enseñare a amarlo y a pertenecerle totalmente. Comprended, queridos hijos, que sin mi Hijo no hay salvación. Necesitáis reconocer que Èl es el comienzo y el de vosotros. Sólo con este conocimiento podréis ser felices y merecer la vida eterna. Yo, como madre suya, es lo que deseo para vosotros.” (Mensaje del 18 de3 marzo de 2002 a Mirkana)
El padre Mike de Canadá tiene un gran arrastre con los jóvenes que vienen a Medjugorje, sobre todo después de que les há relatado su experiencia:
Ordenado sacerdote a los 26 años, seis meses más tarde fue víctima de un grave accidente automovilístico. Después del impacto, se encontró en un túnel de luz y supo que era la puerta del Cielo. En esse momento experimentó una intensa alegría y una plenitud hasta ahora desconocida para él. A punto de encontrarse con el Señor se sentió lleno de paz. Pero entonces tomó conciencia de que se le pedía que regressara aquí a la tierra porque su obra aún no estaba concluida. Cuenta que “al volver a la Tierra” tenía un deseo irrestible de contarle a cuantos encontrara que la vida era breve, que Dios existía y que no debíamos desperdiciar un solo instante en cosas de poca importancia. Fue entonces cuando despertó en el hospital.
Durante su convalecencia, que duró cerca de un año, el Padre Mike no compartió su experiencia con nadie. Ao largo de todo esse año se sentió perdido, desorientado. Experimentaba una añoranza profunda del Cielo. Luego, un día, un feligrés de la parroquia lo invitó a ir a Madjugorje. No estaba muy interessado en la propuesta, pero por cortesía consultó su agenda para ver si la fecha estaba libre. Efectivamente lo estaba, y decidió ir. ¡Un viaje gratis a Europa! ¿Por qué no?
En Medjugorje la Gospa le ayudó a encontrarle sentido a su vida. El Padre Mike se enamoró de ella. ¡Descubrió que la amaba con tanta intensidad, que apenas podía soportarlo! Después, durante una charla del padre Jozo, recibío la certeza de que Jesús quería que compartiera su experiencia de las puertas de la muerte. ¡Y desde entonces, ya va su trigésima cuarta peregrinación a Mdjugorje.
Dirigiéndose a una peregrinación de jóvenes que habían venido a Madjugorje para encomendar a la Gospa su vida y su vocación, les suplicó:
“No pospongáis el momento de vivir vuestra vida para Jesús. No penséis: ‘cuando me gradúe, le entregaré mi vida a Dios y le serviré…’ cuando me case, podré servir a Dios…, cuando haya terminado mis estudios, estaré listo para hacer la voluntad de Dios..’ ¡No! ¡Decidíos de inmediato a vivir para Jesús! A partir de ahora, poneos en manos de Dios. ¡No perdáis ni un segundo! Creedme, no sabéis cuánto tiempo más os queda de vida. Yo era tan sólo un sacerdote tibio cuando rocé la muerte. Si hubiera muerto en aquel momento, habría malogrado mi vida. Cuando llega el fin, sólo cuenta una cosa: una vida vivida para Dios. Vosotros no conocéis la hora. ¡No tardéis! Vivid para Dios, buscad a Dios, amad a Dios. Hacedlo ahora, no lo pospongáis para mañana. ¡No sabéis si el día de mañana existirá para vosotros!
¡Espera!, nos sugiere, ‘harás esta buena obra más tarde, ¡no estás listo aún!
Del libro: “El niño escondido” – de Medjugorje









