Michael pone e prática la alegría en toda circunstancia. Un día le dijo a su madre, Cathy: Papá y tú debéis haberme concebido en un momento de felicidad, y tú me has tenido que esperar con alegría, ¡porque siempre estoy contento!
Michael viene a veces a Medjugorje, y cada una de sus visitas da un impulso nuevo a su vida espiritual y a la de su familia. Michael también tiene sus secretos. Cuando reza ante la tumba del del padre Slavko, o en la Colina de las Apariciones se le ve regressar con una sonrisita…Comprendemos entonces que se há enriquecido con una nueva luz sobre Dios, Y que no tardará en ponerla en prática, que la enseñará a su querida esposa y a sus hijos, de suerte que el don de Dios no se quede en letra muerta.
En 2003 Michael tiene veintitrés años. Durante las vacaciones de primavera, viene a Medjugorje y, allí, comienza un cierto combate interior. Èl se encuentra invadido y paralizado por un sin número de preocupaciones. Entonces, grita hacia Dios, suplicándole que lo conserve con la cabeza fuera del agua. Este combate de varios días bajo el manto de la Gospa va a marcar un viraje mayor en la vida de Michael. ¡Lo que él recibe en este momento me parece una clave providencial, particulamente valiosa para esos “parasitados crónicos”que somos (casi) todos!
Dejo a Michael expresarlo con esta carta que recebí de él algunos meses después: “South Bend, otoño de 2003.
Mi peregrinación a Medjugorje en Marzo último há cambiado mi vida. Desde el inicio, la Gospa me mostró que tenía que rezar para lograr tener paz en mi alma. Me he dado cuenta, entonces, de que en el pasado, aunque rezaba, creía, y había sido beneficiado con muchos milagros, todavía no tenía paz interior. Me era difícil rezar con amor y vivir lo que decía. Es así que durante el resto de mi peregrinación, puse de lado mis proprias intenciones y recé únicamente para tener paz en mi alma. Eso hizo que mi oración fuese más fácil. No tenía necesidad de esforzarme para pensar en las palabras que estaba diciendo.
De regreso a Estados Unidos, intenté conservar lo que había aprendido en Medjugorje, pero todas mis preocupaciones cotidianas volvían a presentarse en mi oración. Otra vez estaba distraído, y volvía a rezar por otras cosas, que no eran la paz: ¿qué debo hacer para tal o cual cosa?, etc…Y mi oración se hacía cada vez más pesada.¡Otra vez había perdido la paz interior!
Dos meses más tarde, mi mujer recibió el sacramento de la confirmación, y, durante la misa, vivimos una extraordinaria efusión del Espíritu Santo. Esta gracia abrió de manera muy especial mi corazón a Jesús, que me habló claramente. Fue como si me mirara fijamente a los ojos para llamar mi atención e impedir que mi torpe oración se atravesara.
He aquí lo que me hizo compreender: Michael, tu tarea es la de rezar solamente por la paz en tú corazón Yo me ocuparé de todas las otras cosas que te preocupan. Haciendo esto, vas a ser un instrumento a través del cual daré paz al mundo. A partir de ahora, reza solamente para obtener la paz en tú corazón, como mi madre te há enseñado en Medjugorje. Y yo me ocuparé del resto.
Al día seguiente mi madre se puso a contar cómo, a veces, estamos llamados a rezar por cosas particulares, y cómo Jesús había pedido a una religiosa de Omaha (EE.UU), la madre Nadie, que no rezara por su familia, ino más bien por otras intenciones. Después de haber rezado dócilmente durante un año como Jesús se lo había dicho, la madre Nadine vio que su familia recibía bendiciones increíbles, precisamente porque ella había renunciado a rezar por sus propias intenciones para rezar por las que Jesús le había confiado. Escuchando esto, comprendí totalmente la seriedad de lo que Jesús me había dicho, y mi vida de oración cambió desde entonces. Aunque mi paz todavía corra el riesgo de dejarse perturbar, llego a encontrarla y a conservarla en mi corazón, rezando por la paz y nada más por la paz. Todo lo demás, que sigue siendo importante para mí, y que en otro tiempo pesaba sobre mi vida de oración, es inmensamente bendecido por Dios.”
Michael se concentra en mantener el rumbo fijo. ¡su simple presencia es una consolación para muchas personas!
La Gospa nos enseña que nuestra tarea es la de rezar con ella por la paz, ¡pero que eso no sirve de mucho si no lo hacemos en el orden correcto! Desde el inicio de las apariciones su mensaje es claro: ante todo debemos velar para estar personalmente en la paz de Dios (tener el shalom, la plenitud) para no rezar por temor o por sentimiento de frustración, porque todo lo demás, Dios lo ve y lo prevé, nos dijo ella el 25 de abril de 2002.
Vicka nos dice:
Le he preguntado cómo conservar la paz, en un periodo en que la amenaza de la guerra estaba en el aire.
─La Virgen no habla nunca de guerra, me respondió Vicka. Aquí hemos estado en guerra (1992 -1995), y en lo que me concierne, la Virgen no me há dado nunca un mensaje sobre la eventualidad de una guerra. Pero su rostro, su comportamiento, su manera de presentarse.. dejaba traslucir un gran sufrimiento.Y poco a poco la guerra llegó. Nunca nos infundió miedo diciéndonos que una guerra se desencadenaría, o que teníamos que hacer esto o aquello. Sin embargo, antes de que la guerra comenzara, ella nos decía constantemente (como lo hace ahora), que podemos evitar las guerras con nuestros ayuno y nuestra oración. ¡Tenemos que ayudarla con nuestro ayuno y nuestra oración para evitar las guerras !
─ Vicka, según la escuela de la virgen, ¿Cuál es la verdadera paz, la paz divina y no la humana?
─ Como la Gospa nos há enseñado, lo primero que debemos hacer es liberar el interior de nuestro corazón de todo lo negativo, limpiarlo de la más pequeña partícula negativa… Y luego, pedir esta gracia de paz a la Virgen. Cuando pido a la Gospa que me dé la paz, la serenidad, y se lo pido con el corazón… ¡ella me las da! ¡Basta con pedírselo! ¡Pero hay que pedirlo con confianza y con amor! ¡Y pedirle que podamos cambiar! ¡La paz no nos caerá del Cielo pronunciando una simple fórmula! Fíjate , hay tanta gente que dice: “¡quiero la paz, quiero la paz!”. ¡Y son sólo palabras! Más bien hay que decir: “¡quiero cambiar! ¡quiero limpiar mi corazón!” Sólo después de esta purificación interior, vendrá la paz a mi corazón..
Del libro “El Niño escondido” de la Hna. Emmanuel Maillard










