La mayor liberdad es cuando tenemos la valentía de asumir ante Dios, ante nosotros mismos y nuestra gente la verdad, incluso cuando parece incongruente.
Es una maravilhosa realidad poner en nuestro corazón, nuestra, debilidades, sueños y luchas ante el Señor, por la ayuda divina que se manisfiesta delante a la sinceridad de nuestro corazón ante Dios, como Anna trató de derramar el corazón ante el Altísimo por ser esteríl y se siente muy humillada por ello.
“Anna con un corazón lleno de tristeza, oró al Señor, derramando lágrimas” (I Samuel 1:10), y el Señor escuchó su oración: “Anna concibió y, en su debido tiempo dio a luz un hijo, y le llama Samuel, porque, dijo: le pedí al Señor “(I Samuel 1:20)
El Señor escucha nuestra oraciones y nos da su ayuda en el momento oportuno.
Jesús, yo confio en Ti!
Luzia Santiago
Cofundadora de la Comunidad Canción Nueva









