Jesús se detiene y te ve – estudio bíblico

06/11/2009

“Y él les enseñaba: “Cuídense de los escribas, a quienes les gusta pasearse con largas vestiduras, ser saludados en las plazas 39 y ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los banquetes; que devoran los bienes de las viudas y fingen hacer largas oraciones. Estos serán juzgados con más severidad”.
Jesús se sentó frente a la sala del tesoro del Templo y miraba cómo la gente depositaba su limosna. Muchos ricos daban en abundancia.Llegó una viuda de condición humilde y colocó dos pequeñas monedas de cobre.Entonces él llamó a sus discípulos y les dijo: “Les aseguro que esta pobre viuda ha puesto más que cualquiera de los otros, porque todos han dado de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que poseía, todo lo que tenía para vivir”.
Mc. 12, 38 – 44

La Palabra dice: “Jesús se sentó frente a la sala del tesoro del Templo y miraba cómo la gente depositaba su limosna” y prestando atención a estos verbos … ¿Qué es lo que estas acciones me dicen de Jesús?
Pues, me dicen que Él me ve detenidamente, no para juzgarme, sino que para amarme. Para Él ni tú ni yo pasamos desapercibidos, somos importantes para Él, soy importante para Él, eres importante para Él.

Jesús, pasa, se detiene y te ve. Te ve en tus dificultades, te ve en tu dolor, en tus pruebas, en tus alegrías, en tus ganas de hacer bien las cosas, las ganas de alcanzar una conversión más profunda.

Al ver a esta viuda, Jesús nos quiere enseñar a transladarnos, a ir más allá de nuestras capacidades. ¿Qué es lo que estásviviendo hoy y te cuesta? Jesús quiere que también tú te detengas y te veas en tus tribulaciones, en tus pruebas, tus luchas,necesidades materiales, afectivas, para que veas que “nadie es tan pobre que no tenga nada que dar, ni nadie tan rico que no tenga una necesidad”
Dice la Palabra que esta, era una viuda pobre es decir, estaba pasando por varias tribulaciones: viudez, pobreza e injusticia: “los escribas (…) que devoran los bienes de las viudas” pero mira su actitud. ¡Aun así ella hace una ofrenda!

Ella sabe que la ofrenda que más alegra es la que se da y no tanto la que se recibe. Tu sanación puede llegar a través de un sencillo acto de entrega. ¿Cuales son tus dos moneditas? ¿Qué es lo poco que puedes ofrecer hoy?
Quizás sea una sonrisa, una palabra de aliento, aunque no tengas fuerzas o ganas, haz, simplemente haz la experiencia y siente el poder maravilloso que yace en la entrega más allá de las sensaciones o gustos, o inclusive, capacidades.

Tú puedes, porque Jesús está contigo, Él te ve, no es indiferente a ti. Haz la prueba, sal de ti mismo y ve hasta los demás, aun en tu necesidad y Jesús te verá, como siempre lo hace.
Él te bendice.

Marisa Reyes Franco
Comunidad Canción Nueva

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