El amor y el perdón caminan lado a lado. La naturaleza humana y nuestra tendencia para el pecado nos llevan a actuar de forma contraria a la voluntad de Dios. Muchas veces no conseguimos encarar los acontecimientos en la visión del amor.
La maleza que el enemigo siembra en medio de los hijos de Dios es el desamor y el rechazo en dar el primer paso para perdonar.
El perdón es un acto de voluntad y, si no luchamos para salir de nosotros mismos, sino dejamos de lado nuestro orgullo y vamos al encuentro de nuestros hermanos, perdemos todo y a todos. La ley del amor necesita triunfar en nuestra vida, en nuestra casa, en nuestra familia. Cuantas familias, casamientos y comunidades cristianas están siendo destruidos por la falta de perdón.
Necesitamos entender: el perdón es la llave que nos devuelve la unidad y que nos conduce a una vida en el amor. No podemos dejarnos llevar por los sentimientos. Nuestros sentimientos nos arrastran y nos llevan a hacer lo que no debíamos.
¡Dios te bendiga!
Tu hemano,
Monseñor Jonas Abib
Fundador de la Comunidad Canción Nueva









